Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

En tiempos de cuarentena, el ingenio es esencial para sobrellevarla y más aún si se trata de cumplirle un sueño a un ser querido. La familia Farías puede dar fe de ello, puesto que recurrieron a la imaginación y la tecnología y redoblaron esfuerzos para que Angie pudiera celebrar sus 15 años, a pesar del encierro.

Una videollamada fue el lazo que unió a la adolescente con abuelos, tíos y el resto de su familia, quienes incluso bailaron el vals y el carnaval carioca a la distancia. En el departamento santiagueño de Avellaneda se iba a llevar cabo el festejo por los 15 años de Angie Farías, al cual habían sido invitadas 200 personas y que se estipuló para el sábado pasado.

Estaba todo listo: salón, cátering y DJ, pero el avance del coronavirus en el país cambió abruptamente los planes. En este sentido, Emilse, hermana de la menor, detalló a Crónica que "días antes de establecerse la cuarentena, fuimos a la comisaría a solicitar un permiso para hacer la fiesta, pero nos dijeron que no se podían organizar eventos con mucha gente".

Una vez confirmado el decreto presidencial del último jueves, que restringe la circulación de personas, el sueño de la quinceañera parecía quedar trunco. "Ella no podía ocultar su tristeza, se la notaba desanimada y nosotros no soportábamos verla así", reveló la hermana de Angie.

Por lo tanto, cuando en la noche del viernes ella se fue a dormir con un profundo pesar, su familia decidió poner manos a la obra con el afán de llevar adelante el evento. Entonces, los preparativos se pusieron en marcha en las primeras horas del sábado, amasaron pizzas, adornaron el pasillo para el ingreso de la protagonista del cumpleaños, y se ultimaron demás detalles, entre ellos uno principal.

A los abuelos, tíos y a la madrina se les comunicó que serían parte de la fiesta a través de una videollamada, a las 0 del domingo, el día de su natalicio. Fue así como Angie ingresó con su papá, Walter, mientras que su mamá, Gloria, y Emilse aguardaban en el living para recibirla. Los celulares se apoyaron sobre la mesa con las imágenes de los mencionados familiares.

Ante los presentes se bailó el vals y hasta el carnaval carioca, esfumándose la distancia. En referencia a ello, una de las organizadoras de tan particular y conmovedora celebración reflejó que "si bien nos frustró postergar la fiesta como la habíamos pensado, esto nos unió aún más como familia, nos hizo tomar conciencia de lo importante que somos cada uno de nosotros, y lo más reconfortante fue ver a mi hermana contenta y feliz".

Esta pandemia y el aislamiento obligatorio de gran parte de la humanidad generan cambios de costumbres y también agudizan el ingenio para darles una alegría a nuestros seres queridos.

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