Por Francisco Nutti
@FranNutti

Crece la demanda de garrafas de gas en los hogares y en los comedores durante la cuarentena obligatoria decretada tras la pandemia del nuevo coronavirus. Si bien el incremento es típico del invierno, vendedores aseguraron a Crónica que notan una suba de pedidos en los usuarios que no tienen acceso a la red de gas natural o que sí tienen, pero la garrafa les resulta más económica.

"Se llevan más ahora que antes y es para ahorrar en sus casas o porque no tienen otra alternativa. También, como en los últimos años aumentaron las boletas de gas, la gente prefirió pasarse a garrafa. Es más fácil de controlar, uno la abre cuando la necesita y la cierra cuando no se usa", indicó en diálogo con este diario Cristian, titular de una ferretería en Lanús donde se cargan y se venden garrafas. "Julio fue el mes donde recibimos más clientes nuevos ya que muchos del barrio decidieron darse de baja de la red de gas", continuó.

Por su parte, Susana, dueña de un almacén, argumentó que la venta de garrafas es muy cotidiana por su zona en La Matanza. "Claro que se consume mucho más. Algunos me compran a mí pero otros van directamente a buscarlas a la planta envasadora más cercana a precio de costo, donde se puede encontrar a $350", dijo.

Hasta el momento, las tarifas de gas -al igual que el resto de los servicios- continúan congeladas desde marzo, cuando se iniciaron los contagios de Covid-19 y debió implementarse el aislamiento.

Dentro de los testimonios que pudo recabar Crónica, hubo algunos que resaltaron al uso de garrafas como "una opción viable", mientras que otros manifestaron que los precios, en algunos casos, "son elevados".

"En mi cuadra todos tienen una. No es tanta plata para desembolsar de golpe y cada cual la maneja a su gusto. Conozco a un muchacho que se quedó sin laburo, empezó a hacer pizzas y se compró un horno para garrafas. Le sale más barato que el gas natural. Él la usa solamente los viernes, sábados y domingos, cuando toma los pedidos, y hasta el momento le ha rendido y mucho", detalló Alejandro, residente de Morón.

José, de Chivilcoy, en tanto, expresó: "En mi ciudad suelo conseguir a $400 la garrafa de 10 kilos. Si la usás a full te dura menos de cuatro días. Cuidándola, la podés usar poco más de una semana. A $400 por garrafa, necesitás nueve al mes sólo para calentarte, lo que corresponde a un total de $3.600. Bastante salado".

Según pudo averiguar Crónica, en los comercios la "chancha" de 10 kilos, que prefiere la mayoría de las familias, oscila entre los $400 y los $500. El Gobierno nacional instrumentó un plan a $350 denominado Garrafa Social, que está destinado únicamente a los ciudadanos que vivan en hogares en los que no hay conexión a la red de gas natural, independientemente de que pase o no la red por fuera de su hogar.

"Quienes reciben hoy el subsidio son cerca de 2.300.000 usuarios/familias", confirmaron fuentes estatales a este medio. El programa hace entrega de un monto de $183 que sólo se puede utilizar para la compra de garrafas, tan crucial para la vida cotidiana de estas personas, sobre todo en los meses más fríos del año.

Programa Hogar

En los últimos días se conoció la noticia de que se implementará el Programa Hogar en entidades de bien público, lo que permitirá que comedores, merenderos, clubes de barrio, centros de atención infantil y grupos comunitarios accedan al subsidio para comprar garrafas. El acuerdo fue firmado por los ministerios de Desarrollo Productivo y Desarrollo Social de la Nación, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires.

En ese marco, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, sostuvo que se trató de "un convenio muy importante, porque amplía el Programa Hogar, que garantiza una garrafa a un precio favorable a comedores y facilita la llegada de un insumo muy importante en esta temporada invernal, que viene muy fría".

Por su parte, la titular de la Anses, Fernanda Raverta, afirmó: “Esta firma tiene que ver con incluir a las entidades intermedias que hoy están prestando un servicio a la comunidad en un momento muy complejo, donde muchos argentinos y argentinas necesitan la ayuda de una organización para poder alimentarse. Por eso esta firma es muy importante porque la Anses es quien instrumenta el pago de este subsidio y así podemos estar bien cerca de los argentinos y las argentinas”.

El Programa Hogar posibilita que sectores vulnerables accedan a una garrafa.

En ese sentido, el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque, aseveró que “este invierno, que es aún más duro por la pandemia, necesita que desde el Estado haya mucha presencia para ayudar a los que más lo necesitan”. En ese sentido -apuntó- estaban "trabajando para que los sectores vulnerables rápidamente puedan contar con garrafas para combatir estos días tan fríos”.

Asimismo, la secretaria de Inclusión Social, Laura Alonso, afirmó que “incorporar a comedores, merenderos y centros infantiles al Programa Hogar para la compra de gas envasado es una política pública de un Estado presente que tiene la intención de seguir fortaleciendo de manera directa a todas las organizaciones comunitarias que hoy cumplen una gran tarea social junto a las familias más vulnerables de nuestro país”.

De esta forma, el Programa Hogar para Entidades de Bien Público ampliará el universo de beneficiarios alcanzados por el subsidio económico por garrafa para entidades que no cuentan con acceso a la red de gas natural.

Se trata de un reembolso de $183 por cada garrafa que la Anses deposita mensualmente y que -a partir de este acuerdo podría alcanzar a cerca de 8.000 organismos de bien público por el plazo de un año.

Requisitos

El programa establece condiciones para aplicar al subsidio. Primero, ningún integrante del grupo familiar puede tener un medidor de gas a su nombre. Segundo, tener actualizados los datos personales y del grupo familiar (padre/madre-hijo/tenencia y cónyuge/conviviente) en la Anses. También se considerarán los ingresos del grupo familiar y se tomará aquel de mayor ingreso, el cual no debe superar dos salarios mínimos, vitales y móviles.

Además, si en la vivienda reside una persona con certificado de discapacidad (CUD) emitido por autoridad competente, el mayor ingreso de los habitantes del domicilio no debe superar tres salarios mínimos, vitales y móviles.

Si la vivienda se encuentra en La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego o Carmen de Patagones, el mayor ingreso de los habitantes del domicilio no debe superar 2,8 salarios mínimos, o hasta 4,2 salarios mínimos si en el hogar reside una persona con certificado de discapacidad (CUD) emitido por autoridad competente.

Un merendero que alimenta 250 personas no puede comprar la garrafa

Desde hace 13 años, Lidia del Carmen Escobar tiene a cargo el merendero “Los Peques” de Villa Hidalgo, partido de San Martín, donde a base de esfuerzo y voluntad les prepara la comida todos los días a más de 250 personas.

Cada tarde, una larga fi a se forma fuera de su casa: “Vienen a buscar las viandas pero a mí ya no me quedan leñas para cocinar. Necesito una garrafa pero no puedo pagarla, señaló a Crónica la mujer de 56 años.

La pandemia de coronavirus provocó que la referente del comedor ya no pueda recibir a las familias en un salón ubicado dentro de su propiedad. Sin embargo, la mujer se las rebuscó para que nadie se quede sin merendar. “Cuando empecé con todo esto eran seis o siete chicos. Pero con el correr del tiempo se fue sumando gente. No podría hacerlo sin el Estado que me ayuda con alimentos y algunos vecinos me realizan donaciones. Pero ahora vienen tantos que la realidad es que necesito cocinar con garrafa y comprarla sale muy caro, precisó.

Acá llega la red de gas, pero la boleta la tengo que pagar de mi bolsillo. Por lo tanto para el merendero sólo tengo una cocina que la hice con ladrillos, que no funciona si no tengo leña”, explicó Lidia, que al momento de armar las bandejas es ayudada por sus dos hijas y una señora que colabora dos veces por semana.

Muchos nos dan bolsones con polenta, fideos, harina, leche, arroz, azúcar. Y obviamente estoy muy agradecida por ello. Pero hoy la prioridad es tener lo necesario para cocinar. Así a nadie le falta nada. También sería bueno si alguna vez nos puede donar una cocina industrial. Lo que tengo es muy precario, sin embargo subsistimos así”, agregó, y continuó: “Si tuviera una garrafa podría cocinar dentro de mi casa, más calentita. Ahora, como tengo que encender el fuego, salgo al patio a pesar del frío”, explicó Lidia.

Asimismo, detalló que “desde que comenzaron los contagios de Covid-19 cerramos el salón. Por eso decidí pedirles a quienes vienen, sobre todo a los abuelos, abuelas y a los más chicos, que formen fila afuera, que vengan con barbijos o algún tapabocas, además de darles alcohol en gel. Los más grandes son factores de riesgo y se tienen que cuidar”. Y finalizó: “Somos una gran familia. Ojalá que nos puedan ayudar”.

Para comunicarse con la entidad y dar una mano: “Merendero Lxs Peques” en Facebook o concurrir a la calle Italia 9597 entre El Zorzal y Matheu, en José León Suárez.

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