Por Francisco Nutti
Producción periodística Florencia Golender

Llegan en avión o por tierra, escapando de la crisis económica y social que se acrecienta en Venezuela. Muchos de ellos duermen en pensiones, realizan delivery o conducen autos para ganarse el mango a través de las aplicaciones; trabajan en kioscos, restaurantes o tiendas de ropa, otros encuentran mejores empleos con su título universitario. La afluencia de venezolanos arrancó en 2012 y ya son la primera población de inmigrantes en Argentina. Crónica recogió testimonios de algunas experiencias de los radicados de forma permanente o temporaria, por qué siguen eligiendo quedarse a pesar de la complicada situación local.

Desde la Dirección Nacional de Migraciones informaron que en 2018 los venezolanos encabezaron el ranking de las poblaciones con mayor inmigración a la Argentina. En 2016, con 12.859 radicaciones, se ubicaron en quinto lugar y en 2017, con 31.167 ya escalaron al tercero. Así, en 2018, el número fue más del doble: 70.531.

“Vienen porque es un país histórico en recibir inmigrantes. Acá la convivencia es pacífica y no existen persecuciones de ningún tipo; además por la posibilidad de crecimiento real”, aseguró en diálogo con Crónica el director de la Dirección Nacional de Migraciones, Horacio García. “La llegada de los venezolanos ha sido muy interesante, porque han demostrado una migración joven y calificada. Más del 50% son estudiantes universitarios o han tenido estudios terminados, es una migración que viene a trabajar y con un fuerte apego a regularizar su situación”, continuó y destacó que “hoy mas del 30% viene por movilidad terrestre”.

Consultado por el panorama económico en la Argentina, que en los últimos dos años atravesó significativas devaluaciones de su moneda frente al dólar, García consideró que “para la situación crítica de Venezuela, el momento de Argentina es una panacea. Por eso creo que cuando uno hace una aseveración con respecto a similitudes, es irresponsable. Conozco venezolanos que no pueden hablar cinco minutos de su país sin ponerse a llorar”, agregó.

Según los resultados de una encuesta que realizó la consultora Adecco, 6 de cada 10 no consiguen trabajo estable en este país y casi la mitad vive con $15.000 por mes. El sondeo se llevó a cabo en abril de este año sobre 539 casos, donde la mayoría de los migrantes venezolanos dijeron que llegaron a la Argentina por la “facilidad migratoria” y por su “buena actitud hacia los inmigrantes”.

En este marco, desde el organismo dependiente del Ministerio del Interior encabezado por Rogelio Frigerio agregaron que, como el 80% del flujo de estos inmigrantes se estableció en Buenos Aires y en el conurbano, desde fines del año pasado se implementó un programa de orientación de flujos migratorios

Testimonios

JONATHAN, INGENIERO

"Vivo bien y le mando dinero a mi mamá"

Jonathan González tiene 30 años, es ingeniero en informática y llegó a la Argentina en mayo de 2017, luego de vender su auto para comprar dos pasajes de ida: el suyo y el de su pareja. El primer mes durmió en una habitación alquilada, trabajó en un negocio de ropa, en una casa de computación y, al poco tiempo, cuando finalmente pudo obtener su documentación, consiguió dedicarse de lleno a su profesión en una empresa de salud.

“El sueldo que yo cobraba en Venezuela no me alcanzaba ni para mantener mi vehículo. Lo que hacía en ese entonces era trabajar sólo para comer, no podía darme ningún gusto, además de que vivíamos bajo una inseguridad total. Pocos días antes de venirme para acá fui víctima de un asalto a mano armada”, contó. “Al llegar a este país fue difícil, pero me recibieron muy bien. Empecé a buscar trabajo y algunas cosas fueron saliendo. Hoy, con el empleo que tengo en una empresa de salud, vivo bien y percibo un salario con el que puedo ayudar a mi mamá, que todavía está allá. Y también al resto de mis familiares”, continuó. Para González, las medidas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri han creado las bases para que el país crezca. Sé que están duras las cosas, pero han habido cambios, hay inversión. Los sistemas de salud y de educación funcionan correctamente”, finalizó.

JACMIBEL, PERIODISTA

"Acá no hay una crisis como allá"

Periodista y locutora de profesión, Jacmibel Rosas Carpio, de 35 años, arribó al país hace un año luego de la recomendación de una amiga que ya vivía en Argentina. Su situación económica en Venezuela era inestable, por lo que decidió buscar un nuevo futuro. “Pienso que hay un destino escrito y por eso estoy aquí”, explicó.

“Trabajé siete años en televisión, después me dediqué a las páginas web. Hice radio, donde descubrí mi pasión. Realicé tareas como jefa de prensa de algunos eventos, moderaba ceremonias, pero llegó un momento en que, pese a hacer todo eso, el sueldo no me alcanzaba para poder vivir”, señaló la mujer, quien destacó que tomó la decisión de emigrar un día que fue a comprarle un regalo de Navidad a su hija y ni juntando los dos sueldos (el suyo y el de su esposo) lo pudieron comprar. “A pesar de dejar mi zona de confort, la adaptación mía y de mi familia fue fácil. Actualmente vivimos en mejores condiciones que cuando nos instalamos. Luego de un tiempo, logramos mudarnos y nos cuesta un poquito llegar a fin de mes”, señaló Rosas Carpio, quien continuó que “si bien está todo muy difícil, no creo que se trate de una crisis. No hemos llegado a que un sueldo mínimo te cueste igual que un paquete de pañales, porque eso es lo que pasa en mi país. Confío en que esto va a mejorar”, concluyó.

JOSÉ, BASQUETBOLISTA 

"Estudio y llego a fin de mes"

Las cualidades deportivas de José Pineda lo llevaron a jugar en el básquet profesional en la Argentina. A sus 19 años, el joven venezolano -que roza los 2 metros de altura- se destaca en Ramos Mejía Lawn Tenis, estudia periodismo en una de las escuelas más reconocidas del país y trabaja como editor de videos deportivos.

“Llegué el 19 de febrero de este año y vine solo. Mis padres, quienes ya habían visitado este país hace un tiempo, decidieron quedarse allá. Con el correr de los días me hice muchos amigos, quienes desde un principio me recibieron bastante bien y hoy suelen ser muy amables conmigo”, detalló el adolescente, que se la pasa gran parte de sus días entrenando para ser cada vez mejor en lo que ya considera su “profesión”. “Mi trabajo es entrenar, es jugar, es desempeñarme en mi deporte favorito. Además, edito videos de básquet y de esa manera consigo un salario neto”, comentó el estudiante. Por último, finalizó: “Llego bien a fin de mes porque no derrocho en cosas innecesarias”. Pineda, como tantos otros, es parte de la primera camada de venezolanos que llegó a principios de año para buscar un futuro más ameno, pese a la crisis económica por la que transita el país. “Si Argentina no mejora, va camino a Venezuela. Es como empezar a ver una película que ya se vive en mi país”, indicó.

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