Vanesa hace ollas populares para que coman todos. 

Por Fernando Costoya

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Desde hace una semana, Vanesa Casas (23) vive con su hijo de 7 años en la calle, más precisamente bajo un árbol, justo enfrente de la vivienda que habitaba desde hace tres años en el barrio Mi Jardín norte, de Catamarca capital.

Ocurre que el jueves pasado, orden judicial mediante, la mujer y el niño fueron desalojados de su hogar por la policía, luego de que un hombre de apellido Cancino reclamara el terreno como propio.

“Me hice un ranchito abajo del árbol, con mis cosas”, relató la desesperada mujer a Crónica, y mientras espera una solución de parte de las autoridades municipales confesó: “No tengo dónde ir”.

Angustiada, al borde de las lágrimas, Vanesa relató a Crónica que “el jueves (24 de agosto) llegó la orden de desalojo firmada por el fiscal Víctor Figueroa, y nos quedamos en la calle. Pero este lugar es mío, yo compré este terreno hace tres años, yo lo construí, con qué derecho me sacan a la calle”.

Vanesa explicó cómo sobrevive en su improvisado hogar. “Con los vecinos hacemos ollas populares y comemos todos. Viene mi mamá a ayudarme por la noche”, precisó la joven, quien por el momento no puede trabajar -hace limpieza en casas de familia- por temor a que le roben sus pocas pertenencias que tiene bajo el árbol.

También es difícil la situación con su pequeño hijo. “Mi nene duerme en la casa de una vecina. Está cerca, pero no es lo mismo. Me pregunta ‘mamá, ¿por qué estamos en la calle?’. Para mí es muy duro responderle”.

Según explicó la mujer, tres años atrás un hombre con apellido Castillo le vendió el lugar -que estaba a medio construir- por 4.000 pesos y ella comenzó a acondicionarlo como pudo, con su trabajo y con ayuda del gobierno.

El año pasado un fuerte temporal que azotó San Fernando del Valle de Catamarca le voló el techo del rancho, pero con esfuerzo volvió a levantarlo. Según Casas, el hombre que reclamó su vivienda como suya “nunca vivió en el barrio, y desde el desalojo no apareció, solamente trajo una cama”. Pero eso no es todo, Vanesa denuncia que esta persona “tiene hermanos que trabajan en la municipalidad”, y dijo que “la hermana de este hombre (Cancino) es vecina del barrio, tiene una mansión, y su marido también trabaja en la municipalidad”.

Hay otro dato que indigna a Vanesa: “El intendente Raúl Jalil me había dicho que nadie me podía sacar porque son terrenos municipales. Estuve hablando con él y a los dos días me desalojaron. Jugó conmigo”, aseguró, y completó: “El único que puede ayudarme es el intendente. No estoy mendigando nada, sólo quiero lo que es mío”.