“Un buen amigo” es lo que necesita la fundación del mismo nombre, “Chamigo Poré” en guaraní, para profundizar su obra de contención a jóvenes adictos. La iniciativa, que se desarrolla en la provincia de Corrientes, es impulsada por Pablo Andrés Altamirano, un hombre que superó la drogadicción y en base a su propia experiencia, intenta ayudar a que muchos otros puedan dejar atrás el consumo, brindando asistencia en forma permanente.

“Vi que había muchos chicos que necesitaban un lugar donde estuvieran contenidos todo el día porque los institutos o entidades contra las adicciones no pueden hacerlo”, sostuvo en diálogo con Crónica Pablo, quien creó la Fundación Chamigo Poré que recibe semanalmente a doscientos chicos, principalmente de bajos recursos, y también aquellos que cayeron en las adicciones.

La entidad, que tramita su personería jurídica, contiene a los chicos a través de la práctica del fútbol y tenis para hombres y mujeres, apoyo escolar, la entrega de bienes de primera necesidad y de almuerzos para ellos y sus familias, todos los sábados. “Lo hacemos todo a pulmón y de boca en boca. Nos falta todo, hasta un lote para construir”, dijo Altamirano.

“Mi familia ya no sabía cómo ayudarme. Me vine para Corrientes desde Loma Hermosa porque acá tenía parientes. Me puse a leer el material de Narcóticos Anónimos y así dejé de consumir”, aseguró. “Entonces, con un compañero descubrimos que siendo ex adicto no te dan trabajo, te estigmatizan, y que el adicto debe recibir contención y tener un lugar, por eso creé esta fundación”, reconoció Pablo. Quienes puedan colaborar, comunicarse con el (0377) 15761- 8777.