Carla. Había ido de vacaciones con una amiga.

Los restos de Carla Vallejos Blanco, la joven correntina de 28 años que murió a raíz de la caída de un helicóptero que realizaba un tour fotográfico en Nueva York, fueron despedidos por familiares y amigos durante toda la noche, y el cortejo fúnebre partió a las 9 hacia el cementerio Parque del Riachuelo, para su inhumación.

El cuerpo de la licenciada en Publicidad llegó vía aérea a Resistencia (Chaco) y luego fue trasladado a la capital de Corrientes, donde arribó cerca de medianoche. Muestras de congoja y dolor se replicaron de la sala velatoria, ubicada en San Juan al 1400, a la asistieron familiares y amigos durante toda la madrugada. Antes de la inhumación en Parque del Riachuelo, estaba prevista una ceremonia religiosa.
 
"Es un momento dramático, de los más difíciles que lo toca pasar a la familia", dijo a la prensa al retirarse del lugar el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, quién recordó que el padre de Carla es un diácono con muchos años de trayectoria en la Iglesia. Stanovnik aseguró que en el velatorio "hay un dolor sereno y profundo. Paz en el dolor y eso es por la fe".

Al concluir, el arzobispo de Corrientes dijo que "el mensaje es de esperanza, frente al límite final de la vida. Con la muerte no se acaba todo" y señaló que los Vallejos Blanco "son una familia muy cercana".

La joven correntina fue una de las cinco víctimas fatales que viajaban a bordo de un helicóptero turístico en Nueva York que cayó a las aguas del East River el último domingo.
Carla había viajado de vacaciones a esa ciudad de Estados Unidos junto a una amiga, que regresó junto a sus restos. 

Se investigan la causas del fatal accidente que provocó la muerte de los cinco pasajeros, a excepción del piloto que logró salvar su vida.

Fuente: Télam