Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

En la Escuela Nº 27 de la localidad bonaerense de San Fernando los alumnos del nivel primario y sus docentes se acostumbraron a perder las clases en cada jornada de lunes. No por caprichos o impericias propias sino por el accionar desenfrenado e impune de un grupo de vándalos que durante los fines de semana irrumpe en el establecimiento y destroza todo lo que tiene por delante.

Lo curioso es que en ninguno de los hechos, que se sucedieron en las últimas semanas, se han registrado faltantes de objetos de valor, lo que descarta una serie de intentos de robo. En tanto, las autoridades pertinentes no han intervenido hasta el momento, ni siquiera manifestaron compromiso alguno para resolver el drama que además deja sin un plato de comida a centenares de niños que asisten al comedor escolar.

En la mañana de este lunes, un directivo de la Escuela Nº 27 Gabriela Mistral, situada en la intersección de Pasteur y Mendoza, de la localidad bonaerense de San Fernando, advirtió el mismo panorama desolador con el cual se había encontrado los dos lunes anteriores. Al respecto, Sonia, mamá de un niño que asiste a cuarto grado, señaló a Crónica que “la primera vez destrozaron la huerta que habían construido los propios nenes, fue tristísimo para ellos. Al fin de semana siguiente arrasaron con la cocina y ahora con los caños de agua. Por cada ataque, los lunes no hubo clases”.

El desamparo se cristaliza en diferentes situaciones que se desencadenan en cada acto vandálico, puesto que en principio reina la incertidumbre respecto de sus causales y sus autores. A su vez, la resignación y la angustia invaden a los estudiantes, a sus padres y a los maestros, porque se ven obligados a regresar a sus casas al encontrarse con las instalaciones prácticamente en ruinas.

En esta ocasión los daños son mayores a los anteriores, lo que hace presumir a la comunidad educativa que la postergación de las clases podría extenderse. Pero por si fuera poco, la gravedad de estos episodios aberrantes se refleja en los centenares de chicos que también se ven privados de la ración de comida que les provee el comedor del establecimiento.

Al respecto, Sonia reconoció que “los chicos están muy mal y a nosotros como padres nos destruye verlos así, sobre todo por aquellas criaturas que en la escuela recibían la alimentación que en sus casas no tienen”. En consecuencia, ante semejante situación, los padres del alumnado se convocaron, en la tarde de ayer, en las inmediaciones de la Escuela Gabriela Mistral en afán de exigir soluciones a una problemática que las autoridades del distrito no han brindado, sin ningún tipo de atención ni compromiso.