Por Gabriel Arias

garias@cronica.com.ar

Para poder conmemorar nuestro Día de la Independencia se tuvo que pasar por muchas instancias y situaciones que pocos conocen, y sobre todo, por el coraje que hombres y mujeres que hicieron todo lo posible por lograr una "patria libre".

Tras la Revolución de Mayo y las batallas que se libraban en el Río de la Plata y el Alto Perú, era necesario poder echar a los realistas del continente americano y que las regiones en pugna lograran su independencia. En el caso de nuestro país, la participación de José de San Martín, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes, con distintas tareas, logró alcanzar el objetivo.

En los primeros días de julio de 1816 comenzó el Congreso de Tucumán y estaba previsto para este evento la participación de 34 diputados de distintas regiones de nuestro país, aunque 5 de ellos nunca llegaron por distintas razones, la Banda Oriental (compuesta por las provincias del Litoral, Santa Fe y Uruguay) decidió no enviar representantes por la enemistad que había entre José Gervasio de Artigas y el gobierno de Buenos Aires; en tanto, uno de ellos no pudo llegar por problemas con su carruaje, ya que según la región de la cual provenían, el viaje hasta la ciudad de Tucumán tardaba entre 30 y 60 días.

La Casa Histórica de Tucumán.

Por lo tanto, de los 29 funcionarios que participaron de la sesión provenían 7 de Buenos Aires, 2 de Catamarca, 3 de Córdoba, 1 de Jujuy, 1 de La Rioja, 2 de Mendoza, 2 de Salta, 2 de San Juan, 2 de Santiago del Estero, 2 de Tucumán, 1 de Mizque (hoy Bolivia), 3 de Charcas ( Bolivia) y 1 de Chichas ( Bolivia), y esos 29 estaban registrados de la siguiente manera: 14 eran abogados, 12 sacerdotes y 3 políticos. Hay un punto para destacar que pocos saben, y es que algunos historiadores citan el 29 de junio de 1815 como el día que realmente se declaró la independencia, ya que en esa fecha se declaró el Primer Congreso de los Pueblos Libres o también llamado Congreso del Arroyo de la China (como se conocía antes a la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay), en el cual Artigas (líder de la Banda Oriental) había pedido la llegada de representantes de todas la regiones, para que vayan a Buenos Aires a unir a ambas partes que estaban distanciadas. Sin embargo, esto no ocurrió y por eso esta fecha quedó más para una anécdota que para la declaración de la independencia.

Volviendo a lo ocurrido en 1816, y a diferencia de lo que pasó en mayo de 1810, hay que decir que en Tucumán había una gran expectativa por lo que estaba ocurriendo dentro de la propiedad, y por eso mucha gente se concentró en la puerta y ventanas de la casa para saber qué estaba pasando, en un día soleado y fresco, algo que no ocurrió en 1810, donde había poca gente en el Cabildo y la jornada estaba lluviosa y con tintes violentos.

Es clave entender que para los diputados no era un tema tan importante declarar la independencia, ya que la agenda debate era muy amplia, y este punto era uno de los últimos con interés de tocar. Entonces apareció la "presión" de los próceres que ya conocemos: San Martín, Belgrano y Güemes.

El rol de los próceres

El general salteño se comprometió a evitar toda invasión realista desde el norte de nuestro país para que el Congreso pudiera sesionar tranquilo y firmar el acta deseada, objetivo que fue cumplido por Güemes.

En cuanto a San Martín, este envió una carta a los congresales diciendo que "teníamos moneda, bandera, escudo, escarapela e himno, pero les faltaba la independencia", con lo cual les planteó si eran una colonia o querían dejar de serlo. Además, les dijo que "si iba ingresar a Chile para combatir a los españoles, quería hacerlo como ejército y no como un grupo de mercenarios".

Y Belgrano también ejercía presión desde el mismo Tucumán, ya que estuvo presente en el Congreso y siempre les hablaba a los funcionarios sobre los deseos de un "país propio", con lo cual les "hacía la psicológica", como dirían hoy.

La representación de aquel día histórico.

Aquella mañana del 9 de julio de 1816 la sesión comenzó a las 8 y con la presencia de los diputados comenzaron a tocarse los diversos puntos de interés, como temas limítrofes entre las provincias, trascendencia constitucional e institucional, y por último llegaría la declaración de la independencia. Pasaron siete horas de diversos debates por aquellos temas hasta que llegó el momento tan esperado.

En ese momento, el diputado por Buenos Aires Juan José Paso (quien también estuvo presente en la Revolución de Mayo de 1810), leyó el acta que habían consensuado los congresales, y una vez terminada la lectura, el presidente Francisco Laprida (representó a la provincia de San Juan) preguntó si el cuerpo del Congreso quería que las Provincias Unidas de Sudamérica fueran una nación libre e independiente del rey de España, a lo que de manera unánime todos se pararon, aplaudieron y gritaron que sí, con lo cual en aquel instante nació un nuevo país, el que ya lleva 204 años de vida y en libertad sobre todas las cosas.

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