Se la conoce como “ pizza hawaiana”, pero su origen es mucho más gélido que la isla norteamericana. Nació en Ontario, Canadá, y es amada por muchos, odiada por otros, y es además uno de los eternos debates argentinos, en el que la mayoría argumenta que la pizza no puede tener esta fruta. A simple vista, parece una pelea irreconciliable, a tal punto que la cuestión llega a involucrar a personalidades del espectáculo, pero también a altos funcionarios del mundo.

Durante una visita a una escuela, el presidente de Islandia respondió a un alumno que si pudiese prohibiría la variante en su país. La firma PedidosYa planteó la pregunta sobre si gusta la pizza con ananá, con resultados sorprendentes. Mientras que el 41% dijo que esta combinación le parece deliciosa, un asombroso 59% está totalmente de acuerdo con el presidente de Islandia, Gudni Jóhannesson.

La historia de esta variante nos remonta al sur de Ontario, a la pequeña localidad de Chatham, donde los hermanos de origen griego, Panopoulos, decidieron ponerle el ananá de una lata a la pizza de su restaurante. Si bien muchos no entienden la razón por la que se llama hawaiana, ya que no tiene que ver con su origen, sino con que la lata que usaron para esa primera aberración para algunos, delicia para otros, decía en la etiqueta: “Ananá Hawaiana”.

El creador

El maestro pizzero Sam Panopoulos se manifestó a principio de año sobre las declaraciones del presidente de Islandia, señalando a la radio canadiense CBC que “cuando yo trabajaba en la pizza con ananá, él (presidente Jóhannesson) todavía no había nacido”. El hombre de 83 años, que falleció en junio de 2017, afirmaba ser el inventor de esta variante en una veraniega noche de 1962, aunque no existe patente registrada de esa combinación de ingredientes en una pizza.

Controversias dulces

El paladar humano es uno de los más sofisticados de todas las ramas de la naturaleza. Años de perfeccionamiento de los platos llevaron a que para el año 2017 tengan un paladar cada vez más exigente. Esto alcanzó tal punto que hoy en día existen algunos grupos que se dedican a “denunciar” a los chefs o amateurs que se animen a probar algo nuevo.

En el mundo existen comidas que para la mayoría serían muy difíciles de tolerar, como el Surströmming, producto preparado por los suecos con pescado fermentado y crema agria. Muchos se preguntarán cómo alguien puede comer eso, pero en realidad es un producto seguro para las personas que no están en un grupo de riesgo, ya que se ajusta a las necesidades nutricionales de algunos habitantes de los países nórdicos.

Por otra parte, los mexicanos preparan unI plato muy particular que consta de pollo picante, acompañado con una salsa de chocolate negro y arroz. En cierta parte, la tolerancia a lo agridulce parece estar atada al maridaje, ya que en el caso del cerdo con cerveza y puré de manzana verde, nadie parece tener objeciones.

En Argentina no sólo se presenta esta controversia al momento de pedir delivery de pizza, de hecho, existen quienes consideran un sacrilegio añadir leche y azúcar al mate, así como los que le ponen abundante azúcar arriba de una tarta de jamón y queso. En algunas provincias del país, los clásicos pastelitos de membrillo o batata se preparan con la misma masa dulce, pero con un relleno agridulce de pollo y cebolla de verdeo.