Por Aldo Ferrante 

Seguramente la peor agresión contra la mujer es la violación; este hecho aberrante demuele, literalmente, a la víctima psicológicamente y físicamente. Los violadores son seres psicopáticos, profundamente cobardes y, a través de sus deleznables actos, buscan, entre otras cosas, la reafirmación de su dudosa masculinidad y la realización de un impulso sexual totalmente antinatural y deformado.

En su vida cotidiana pueden pasar inadvertidos, pero, en general, son personas carentes de la capacidad de autocrítica, fríos, no muestran culpa y pueden llegar a tener una personalidad seductora; le temen a la mujer y no pueden tener una relación simétrica con ellas, por eso necesitan someterlas cobardemente para dominarlas y controlarlas; frecuentemente estos individuos han sido, a su vez, violados y/o abusados durante su infancia.

Las mujeres que sufren esta agresión quedan marcadas para toda la vida y padecen todo tipo de trastornos, desde la anulación de su sexualidad y marcada fobia al sexo masculino, hasta serias dificultades en su vida cotidiana, incluyendo en sus actividades laborales y/o estudiantiles, además, todo tipo de miedos y problemas severos del sueño.

Su sistema endócrino también se altera, incluyendo alteraciones de su ciclo menstrual. Por lo dicho, pasarán el resto de su vida con la necesidad de atención médica, psicológica y social. Consideramos, a pesar de lo dicho, que el aborto no es la solución para el cuadro que se presenta luego de la violación; se entiende el sentimiento de repulsa que la mujer siente respecto del violador y lo engendrado por culpa de esta situación, pero ya hemos dicho que el producto de la gestación no elige a quienes lo gestan y cómo nace.

Además, claramente, el aborto no cura a la víctima de una violación de sus secuelas, ya mencionadas; es más, el aborto agrega sus propias consecuencias psicofísicas, que no son menores. Pensamos que se deben gestar políticas de salud pública para la recuperación y contención permanente de la mujer violada, contención que debe abarcar todos los aspectos, médicos, psicológicos, sociales y económicos.

Y una vez más plantear la posibilidad de dar al niño en adopción, creando además la figura de hogares transitorios para criarlos mientras esperan ser adoptados. El aborto provocado luego de una violación tiene una consecuencia, como mínimo muy llamativa, el producto de la gestación, futuro ser humano, muerto y violador vivo; mientras tanto, la mujer seguirá con todas las consecuencias de la violación a las cuales se les sumaran las del aborto.

Adopción 

Siempre con el objetivo de evitar las traumáticas consecuencias del aborto, haremos algunas propuestas, que, de aplicarse, pensamos que serían beneficiosas para la mujer portadora de embarazos no deseados y el fruto de su concepción. No vamos a hacer diferencia entre embarazos no deseados producto de violaciones y el resto de las posibilidades, pues, como ya hemos dicho, el futuro ser humano no es responsable de cómo y por quiénes fue gestado. Proponemos la asistencia precoz de mujeres embarazadas que no desean llevar este proceso hacia adelante; la contención debe abarcar los aspectos sociales, económicos, psicológicos y médicos.

El acompañamiento debe ser continuo durante toda la duración del embarazo, tratando de mejorar la relación de la futura mamá con esta fase de desarrollo; el mensaje de fondo debería ser positivo en tanto se está gestando un nuevo ser humano. Si durante los nueve meses se evidenciara una incapacidad para asumir la crianza del futuro hijo, se activaría la búsqueda de una pareja de padres sustitutos para entregar al niño en adopción.

Cabe señalar que la infertilidad en las parejas es muy frecuente y la dinámica propuesta permitiría solucionar ese problema y el de la madre biológica. Si se diera el caso de que el neonato no pudiera ser adoptado inmediatamente, se propone la fi gura de hogares transitorios, para albergarlos hasta poder ubicar a su familia defi nitiva; allí debería ser garantizada la asistencia global del niño y la cobertura adecuada para su mejor desarrollo y maduración biológica y afectiva.

Nuestra propuesta apunta a evitar la muerte de seres humanos gestados en situaciones de no aceptación de parte de los padres biológicos y, además, proteger a la mujer gestante de todas las consecuencias psicobiológicas de un embarazo no deseado y del aborto.