Por Matías Resano
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"La única solución que me dan es que me mude”, expresó con resignación Sabrina Pérez, quien padece las constantes agresiones de su ex pareja. El sujeto, al no recibir notificación ni pena de las autoridades, continúa con su accionar violento e impune contra la mujer, que vive en Lomas de Zamora.

En las últimas horas, el agresor volvió interceptarla en la vía pública y le propinó una brutal paliza, provocándole a su víctima severas heridas. No obstante, el hombre permanece en libertad, acechando a Sabrina, quien debió escapar de su vivienda y buscar refugio en el domicilio de un familiar.

“Hace casi dos años que vivo este calvario”, señaló a Crónica Sabrina, de 39 años, en referencia al hostigamiento y a los sucesivos ataques que padece de manos de su ex pareja, identificado por ella como Andrés Ignacio E., de 40. Justamente, éste descarga su ira habitual en la mujer ante la negativa de retomar el vínculo y por lo tanto ella misma confesó que “no puedo reconstruir mi vida porque no me deja en paz, incluso con una restricción perimetral”.

Un comportamiento demencial de Andrés que se acentúa día a día gracias a la inacción de las autoridades pertinentes, a pesar de las cuatro denuncias realizadas por la destinataria de las agresiones y las amenazas.

Inaceptable
Precisamente, sacando provecho de semejante desprotección, en los últimos días el violento individuo interceptó en la vía pública a quien es la madre de su hija. Una de esas ocasiones tuvo lugar el 30 de diciembre pasado en ocasión del que Pérez caminaba por Camino de Cintura en dirección a Monte Grande y Espínola descendió de su auto, le asestó un golpe de puño en el rostro y escapó, sin decir palabra.

Sin embargo, una vez más el sujeto mostró una nuevo ataque de furia el martes pasado, mediante un accionar aberrante que da cuenta de su obsesión hacia Pérez. Al respecto, la mujer relató que “bajé del colectivo para ir a mi casa -en el barrio Villa Lamadrid de Lomas de Zamora- y veo que estaba arriba de su auto, detenido en la otra esquina. Entonces intenté correr pero me cruzó el auto, se bajó y cuando le dije: "Basta, me agarró de los pelos y me dio diez trompadas al menos”.

Posteriormente, antes de retirarse por la intervención de dos vecinos, “me tiró el vehículo encima y me rozó los pies, sino me corría me atropellaba”, agregó la víctima.

Perseguida
Por tal motivo, ante la frecuencia de las agresiones, Sabrina decidió abandonar su casa y alojarse en la propiedad de un familiar, tomando los recaudos más extremos para continuar con su actividad laboral.

En este sentido, ella reveló que “tengo que salir perseguida y no entiendo por qué. Mis seres queridos me acompañan a todos lados porque tienen miedo de que me pase algo y es una vida de mierda la que tengo, y eso se debe a que él es un enfermo mental y cuando hice la denuncia me aconsejaron que me mude como única respuesta”.