"Por favor, tengan cuidado chicas. No anden solas, si ven algo raro acá arriba no tengan miedo, griten. Presten atención al que tienen al lado", dijo a sus pasajeros Maximiliano Iriarte, conductor de la línea 72 de la empresa ERSA, en la ciudad de Córdoba. El hombre se había parado delante de todos ellos para concientizarlos respecto de lo ocurrido días atrás: la violación de una joven que había sido abordada en un colectivo.

En diálogo con Crónica, Iriarte explicó:  "Estamos muy encerrados cada uno en nuestro mundo, por eso digo que saquemos los ojos del celular y tratemos de mirar a la persona que tenemos al lado porque ante una situación como la que pasó con esta jovencita, que iba siendo apuntada con un cuchillo, una mirada o un gesto podría haberlo evitado".

En efecto, días atrás, una estudiante de 18 años, mientras viajaba en otro interno de la misma compañía, fue abordada por un  desconocido que se acercó hasta su asiento, la amenazó con un cuchillo y luego la obligó a descender e ir hasta uno de los márgenes del río Suquía, donde la violó. Sin embargo, ningún otro pasajero se percató de lo sucedido

"Creo que la tecnología es lo que nos ha llevado a eso. En la linea que yo manejo llevo entre 500 y 700 personas todos los días, y yo lo veo todo el tiempo. La gente sube, marca su boleto y automáticamente se sumerge en su celular. Se aísla totalmente del planeta. Ya sea con música o con las redes sociales, ni siquiera miramos a la persona que está al lado nuestro", agregó. 

El lugar elegido para hablar frente a los usuarios fue precisamente la zona del estadio Kempes, donde se centra la investigación y parece haber sido el escenario donde se desató el terror para la jovencita en cuestión.

"Decidí que era lo mejor hablarle al pasaje. Porque como ahí son casi todos jóvenes, y a la hora que van a clase muchas veces todavía es de noche, frené el coche cerca de las ocho de la mañana y di el mensaje para que presten atención cuando se bajen", explicó.

En busca de una solución, Iriarte instó a las autoridades a tomar acciones preventivas: "En lo personal, colocaría aunque sea uno o dos policías por ese lugar para que puedan vigilar a todos esos chicos".

Su motivación

"Yo soy padre de una niña de diez años, Antonela, y de un varón de seis llamado Santino. Y aparte de ser chofer de colectivo soy entrenador de voley, en el club Las Palmas, donde laburo con las divisiones inferiores femeninas. Allí trabajo con niñas, entre trece y diecinueve años. Por eso lo que le pasó a esta mujercita de 18 me tocó muy de cerca", continuó Iriarte, quien indicó que su "idea es que el mensaje pueda llegar y que se trate de mirar un poco más a la persona que se tiene al lado para prevenir malos momentos".

Y afortunadamente, lo logró. Y es que, mientras él daba su mensaje sobre el colectivo, uno de los pasajeros lo grabó. Pronto las imágenes se viralizaron por las redes sociales. Y a partir de allí, miles de usuarios manifestaron su opinión al respecto: "Por más choferes así, felicitaciones", fue uno de los comentarios que más popularidad tuvo en Facebook