Los cocineros junto a la riquísima paella. 

Por Gastón Monjes 
gmonjes@cronica.com.ar 

No podía faltar. Esta época es especial en el Centro de Jubilados y Pensionados Carmelo Selma, de Morón. Como cada año, las autoridades y los socios se preparan de manera especial, el centro es decorado hasta quedar hecho una “pinturita” y las ganas de disfrutar y compartir un gran día brotan como nunca. Tanta algarabía tiene un motivo que bien merece la pena tanta producción: la gran paella anual. Unas 80 personas llegaron poco a poco al centro ubicado en Maza 2036, Morón Sur, para participar de este tradicional encuentro.

El aroma se sentía desde la calle y nadie se quiso quedar afuera. Entonces, a medida que semejante exquisitez se cocinaba, el ambiente se inundaba de un sabor especial, único y, sobre todo, muy esperado. Por supuesto, después de varias rondas en las que los platos fueron y vinieron, el disco en que el que fue preparada la paella quedó vacío.

No sobró absolutamente nada. Es lógico. La comida fue un manjar. “Estuvo riquísimo todo”, coincidieron los socios de Carmelo Selma durante la visita de Crónica.

Siguió la fiesta

Pero como los invitados no se conforman sólo con la comida, la tarde continuó a puro ritmo. Música, baile, aplausos y mucha diversión le siguieron al almuerzo y así pasaron las horas hasta que la noche le ganó su lugar a la tarde y, de a poco y sin muchas ganas, uno a uno los socios volvieron a sus hogares. Felices después de haber compartido un domingo particular, con muy buenos amigos