Miles de personas se acercaron a despedir a Diego Armando Maradona en la Casa Rosada, mientras otros aguardan en una fila que se extiende a lo largo de varias cuadras desde la Plaza de Mayo hacia la avenida 9 de Julio, poder ingresar a dar el último adiós al astro.

La bandera argentina y las míticas camisetas del 10, tanto de Boca como de la Selección Nacional, yacían sobre el féretro que, al paso de los hinchas, fanáticos y simpatizantes, se iba colmando a su alrededor de flores, camisetas, banderas y lágrimas de quienes daban su última despedida terrenal al ídolo de multitudes.

Las puertas de la Casa de Gobierno se abrieron pasadas las 6 de la mañana para el ingreso de los fieles adelantados, que hicieron vigilia en la Plaza de Mayo con el objetivo de ingresar por la entrada de la calle Balcarce.

En promedio, los hinchas invertían de cuatro a cinco horas desde su llegada al microcentro porteño para despedir al ídolo, que es velado a cajón cerrado en uno de los salones de la casa del Ejecutivo.

Para llegar hasta el acceso al velatorio, los fanáticos debía sortear dos controles del operativo de seguridad montado sobre Avenida de Mayo desde las calles Bernardo de Irigoyen y Carlos Pellegrini.

En el primer retén, los efectivos policiales de la Ciudad revisaban las pertenencias de los asistentes y en el segundo los sometían a un cacheo para luego habilitarles el paso en pequeños grupos.

De eso modo, los hinchas llegaban hasta la Casa Rosada de manera fluida y sin desbordes por el corredor formado con vallas. En recinto, un clima denso y de emoción por el eco de las expresiones conmovía a todos los presentes.

Los fanáticos, identificación del seleccionado argentino y de todos los clubes del país, pasaban por delante del cuerpo del Diez durante un puñado de segundos, antes que la seguridad de la Casa Rosada los invitara a circular para darle paso a quienes venían detrás.

En ese instante tan efímero y a la vez eterno, cada fanático le destinaba a Diego una ofrenda, un aplauso, un gesto o un grito desgarrador de agradecimiento.

Camisetas de fútbol, banderas, flores, cartas manuscritas y otros objetos de valor sentimental para los hinchas fueron arrojados al pie del cajón; puños apretados y saludos peronistas, los saludos más elegidos para darle el último adiós a la leyenda del pueblo argentino.

Alrededor de los vallados que marcaban el camino de ingreso se armaron los tradicionales puestos de venta que ofrecían desde choripán y bondiolas hasta barbijos con el rosto del astro fallecido a los 60 años, y también rosarios con los colores de Argentina o ramos de flores.

El silencio predominaba en las calles pero desde unos parlantes ubicados en los alrededores del Cabildo, suenan ininterrumpidamente canciones relacionadas al mito del fútbol argentino y el audio del relato de Víctor Hugo Morales del segundo gol a los ingleses o la canción que le compuso el cantante cuartetero cordobés Rodrigo.

En esos minutos, el clima pasaba a ser de cancha y se repetían los cantos en honor a Diego y el clásico "el que no salta es un inglés".

Para aliviar la espera, también se instalaron tres pantallas gigantes en distintos sectores de la Plaza de Mayo donde se reproducían imágenes desde el salón donde velaban los restos del astro.

Testimonios de hinchas

En las puertas de la Casa Rosada, los hinchas daban frases de amor por su ídolo y lo despidieron de la mejor manera. Dos jóvenes que llegaron desde Mar del Plata, sostuvieron que "hicimos los permisos, sacamos los pasajes de Mar de Plata y vinimos en tren para despedir a este gigante que nos representó en el fútbol".

Otro hombre agregó que "lo que estamos viviendo acá es una gran tristeza para Argentina, porque Diego es único y no lo vamos a olvidar única".

Un hombre oriundo de la localidad de Villa Fiorito argumentó que "Diego enseñó a los jugadores de lo que significa la camiseta argentina, y ojalá que los jugadores de ahora la sientan un poquito de lo que la sintió él".

Otro hincha con su hijo opinó que "lo traje a mi pibe para que vea quien fue el mejor jugador de la historia, no lo llegó a conocer pero con el tiempo va saber quien fue".

Una mujer conmovida relató que "vine a darle las gracias por todo lo que nos dió", y un hombre cercano agregó que "él supo entender a los más humildes".

Ceremonia íntima

Antes de habilitarse el ingreso de los hinchas, familiares y allegados más cercanos compartieron en la Casa Rosada una ceremonia íntima de despedida.

Allí estuvieron su exesposa Claudia Villafañe, sus hijas Dalma y Gianinna, amigos y ex compañeros especialmente autorizados, entre ellos varios integrantes del plantel campeón del Mundo en México 1986.

También se sumaron a esa despedida durante la madrugada Verónica Ojeda y su hijo -también del astro- Diego Fernando, y Jana, otra de las hijas de Diego.

Entre otras personalidades, asistieron el presidente de AFA, Claudio Tapia, Carlos Tévez y Ramón Ábila, futbolistas de Boca; Rolando Schiavi, ex jugador del "Xeneize", y compañeros del seleccionado campeón mundial '86 (Oscar Ruggeri, Carlos Tapia, Sergio Batista).

Rocío Oliva, última pareja del astro, no fue pudo ingresar tras quedar excluida de la lista de personas autorizadas por Claudia Villafañe y sus hijas Dalma y Giannina.

Maradona, de 60 años cumplidos el 30 de octubre pasado, falleció este miércoles en horas del mediodía por una descompensación cardíaca que sufrió en una casa del barrio San Andrés, de la localidad bonaerense de Tigre.

En ese lugar, el astro permanecía con asistencia médica desde el pasado miércoles 11, después de someterse a una operación por un hematoma subdural en su cabeza, el martes 3 del corriente mes, en la Clínica Olivos.

La autopsia determinó que la causa de su muerte fue un "edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada".

En tanto, en un comunicado que difundió Matías Morla, abogado de Maradona, consideró "inexplicable" que Diego "no haya tenido durante 12 horas atención ni control por parte del personal de salud" que lo asistía en la casa de Tigre en la que estaba viviendo al momento de su muerte, y calificó de "criminal idiotez" que la ambulancia para brindarle asistencia haya demorado "más de media hora en llegar".

"Este hecho no debe ser pasado por alto y voy a pedir que se investigue hasta el final de las consecuencias. Como decía Diego: 'vos sos mi soldado, actuá sin piedad`", escribió Morla en el mensaje que difundió esta mañana.

Fuente: Télam

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