En una rueda marcada por la fuerte volatilidad y un volumen de operaciones que escaló hasta los u$s806 millones, el dólar bajó 1,2%.

El tipo de cambio minorista cayó este miércoles 40 centavos a $42,98 en el promedio de los bancos de la city porteña y el mayorista cedió 49 centavos a $41,90. Tras el aplanamiento de la banda cambiaria anunciado el pasado martes, el Banco Central aspiró $51.718 millones y subió la tasa de referencia al 67,1%.

Los bruscos movimiento de la cotización del dólar reflejaron el clima convulsionado que se vive en el mercado después del salto de la inflación al 4,7% en marzo, el nuevo ajuste de la política monetaria del BCRA y el plan "anticrisis" y "de campaña" lanzado por el Ejecutivo. La divisa mayorista abrió con tendencia a la baja y tocó mínimos de $41,30; al mediodía, luego de la primera subasta de dólares del Tesoro, empezó un rebote hasta tocar los $42,20; y en la última hora de la rueda, retrocedió hasta el valor de cierre.

Tal como publicó BAE Negocios el último martes, los operadores descartan un nuevo veranito cambiario. La volatilidad está instalada.

Con todo, en la semana corta, el dólar mayorista cedió 28 centavos. Una semana en la que debutaron las subastas diarias de u$s60 millones provenientes del FMI; el Central fijó hasta fin de año los límites de la zona de no intervención ($39,76, el piso, y $51,45, el techo); el Indec anunció un IPC interanual de casi 55%; y el Gobierno lanzó un paquete de pedidas paliativas ante la aguda crisis económica y social.

Tras la fuerte suba de ayer, que echó por tierra las ilusiones de una nueva pax cambiaria garantizada por una mayor oferta de los agroexportadores y las subastas del Tesoro, el BCRA volvió a ajustar el torniquete.

En esta jornada, absorbió vía Letras de Liquidez (Leliq) $51.718 millones y subió la tasa promedio del día 33 puntos básicos hasta el 67,1%. Así, el stock de Leliq escaló al récord de $1.079.988 millones.

En el mercado, esperan que el estrés cambiario continúe. Las presiones: la aceleración inflacionaria, que conspira contra los rendimientos en pesos; los malos datos de actividad, que incrementan las dudas sobre la sustentabilidad de la deuda e impulsan los indicadores de riesgo; la típica dolarización preelectoral; y la gran masa de plazos fijos y bonos en pesos que podrían pasarse a dólares.

Los analistas polantean que las divisas del FMI y las moderadas liquidaciones del agro podría ayudar en el segundo trimestre aunque no evitarán que haya días de tensión. Pero a medida que se acerque mitad de año prevén un avance de la demanda.

Además, consideran que el aplanamiento de la banda no garantizará contener al dólar por el poco poder de fuego que implica el tope de venta en u$s150 millones en caso de superar el techo (en días de corrida, en 2018, se llegaron a fugar u$s1.000 millones).

"A nuestro entender, dicha medida sólo marca una intención de fijar un tipo de cambio orientativo", consideró Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.