El tercer aumento del año para los combustibles estaba autorizado por el gobierno para el próximo 1º de octubre. Si bien hace rato que se especulaba con que podían posponerlo a noviembre para evitar la mala noticia en la antesala de las elecciones, con audacia, el Ministerio de Energía se apuró este lunes a liberar el precio, lo que permitirá a las petroleras decidir si aumentan o esperan.

Se da por sentado que YPF va a esperar, pues la compañía estatal que tiene el 60% del mercado probablemente no suba sus precios antes del 22 de octubre. Este panorama obligaría al resto a hacer lo mismo para mantenerse competitivos y, a su vez, mantendría quieto el precio de las naftas sin tratarse de una orden del gobierno, imagen de la que Cambiemos quiere diferenciarse.

Sin embargo, la no intervención del Estado en el mercado de combustibles podría traer otros problemas. El más obvio: que el precio se dispare. La decisión de la cartera que encabeza Juan José Aranguren permitirá, a partir de ahora, a las empresas petroleras que cobren lo que quieran por la nafta o “lo que dicta el mercado”. Ese libre albedrío se calcula que, en noviembre, rondará entre el 7 y el 12 por ciento de aumento.

Previa electoral

Liberar el precio en lugar de acordarlo entre el Estado y las empresas es un escenario que desde Energía ya habían adelantado, pero que recién entraría en vigencia en los primeros meses de 2018 para moverse de acuerdo con la evolución del barril internacional del petróleo. Al final, la contienda electoral apresuró la decisión y, a cambio, seguramente, las petroleras esperen el aumento.

El último viernes, Aranguren envió una nota a las refinerías en la cual les informaba que el acuerdo que existe para sostener el valor de la nafta queda suspendido y, por ende, el precio liberado. El lunes por la tarde, en la Exposición Argentina Oil & Gas que se lleva a cabo en el predio ferial de La Rural, Aranguren hizo el anuncio oficial.

Desde el próximo 1º de octubre “el precio de los combustibles líquidos lo va a decidir el mercado”, por ende, el gobierno nacional da de baja el Acuerdo para la Transición a Precios Internacionales de la Industria Hidrocarburífera Argentina que fue firmado en enero último por los principales actores del sector. “Son las empresas las que va a tomar sus decisiones”, resumió Aranguren.

Las refinadoras que venden nafta, como YPF, Shell, Axion, Oil, Refinor y Petrobras, establecían los precios en función de lo que pagaban por el petróleo crudo que les compraban a las productoras locales ( YPF, Pan American Energy, Pluspetrol, Petrobas, entre otras). Ahora, quedan liberadas de ese compromiso y habilitadas para importar o comprar en el país.