La feliciidad de Gabriel y Andres, tras el reencuentro.

Por Florencia Bombini 

@florbombini 

"Festejar mi cumpleaños con mi papá fue el regalo más lindo que Dios me ha dado”. La felicidad de Gabriel Mamani se puede percibir desde los 1.500 kilómetros que separan a Jujuy de Buenos Aires. El joven creció sabiendo que su padre había muerto. Esa era la historia que le había contado su madre, quien justamente le confesó la verdad antes de morir.

A partir de ese momento, Gabriel hizo todo lo posible para encontrarlo y se contactó a través de Facebook, tal como había publicado este medio en su edición del 23 de julio. Con el reencuentro pactado, no quedaba más que esperar que llegara la fecha del pasaje que Andrés, su papá, había comprado para viajar desde Laferrere a Jujuy.

El pasado 15 de agosto, la terminal de esa provincia fue testigo de un conmovedor encuentro entre dos personas que no se conocían físicamente pero que se abrazaron como si nada hubiese pasado en el medio. La historia cuenta que su padre formó su vida en el Conurbano bonaerense ante la imposibilidad de que su suegra aceptara la relación con la madre de Gabriel, que apenas tenía meses cuando el vínculo se esfumó con la distancia.

Sin embargo, cuatro décadas después, las redes sociales hicieron que este joven pase uno de los mejores cumpleaños de su vida, al lado de un padre que durante mucho tiempo pensó que no existía. En diálogo con este medio, Gabriel describió el momento del encuentro en la terminal: “Lo fui a buscar, fue muy emocionante, muy lindo. Me emocioné mucho al verlo. Nos abrazamos y le dije ‘bienvenido papá a mi vida’ y él me contestó: ‘Hijo mío, un gusto verte’”.

La estadía de Andrés duró varios días en aquella provincia hasta que regresó a Laferrere para continuar con sus tareas laborales. Durante ese tiempo, contó el joven, “salimos a pasear, como un padre que comparte cosas con su hijo. Estamos llevando una relación muy linda, como si fuese de toda la vida. Es indescriptible”.

El 17 de agosto, dos días después de este encuentro, Gabriel cumplió 42 años y lo celebró junto a su esposa y su padre. Lo definió como “el regalo más lindo que Dios me ha dado”. No hubo reproches ni averiguaciones, sólo hubo tiempo para disfrutarse el uno al otro y recuperar todos esos momentos perdidos.

Él me dice que siempre me buscaron. Pero no quiero preguntarle nada del pasado, no tiene sentido. Las redes sociales nos han hecho un gran favor y nos han unido más que nunca”. Hasta se dieron el gusto de disfrutar un show que hizo Andrés imitado a Sandro en una iglesia de Jujuy, algo que solía hacer en los bares de Laferrere.

“Me gustó mucho verlo a mi papá en el escenario”, señaló Gabriel, quien agregó que más adelante viajará a Buenos Aires.

Mensaje

“Mi intención es de poder llegar a la gente con esta historia, que sepan que las redes sociales pueden acercar a los personas. Yo les digo que no bajen los brazos, que busquen a sus padres porque este es el lazo más lindo que uno puede tener”, concluyó Gabriel, emocionado y disfrutando de una nueva vida.