Por Florencia Bombini 
@florbombini 

Una cruz formada con dos palos de madera, con un cartel con las siglas RIP y restos de tierra en la superficie forman una imagen que simula a la que se puede encontrar en un cementerio, pero no es más que la vereda de la calle Gualeguaychú al 2700, en el barrio porteño de Villa Devoto. Este escenario -particular, por cierto- corresponde a la demanda que decidió realizar un vecino para acaparar la atención y poder resolver su problema, dado que hasta el momento no ha obtenido respuesta por los métodos convencionales.

La falta de "preocupación, eficacia y eficiencia" de las autoridades es lo que reclama este vecino a través del cartel colocado en la puerta de su casa. Daniel Viqueira fue el autor de esta artesanal obra que luce en pleno barrio de Villa Devoto y que sorprendió a propios y ajenos por el nivel de creatividad. "La idea fue mía y creo que surtió efecto porque muchos vecinos sacaron fotos y, a los pocos días, se acercó un inspector del gobierno de la ciudad a ver la situación".

Al notar que hubo un avance en el caso, el hombre quitó el cartel del lugar aunque, resaltó, "como después no vimos resultados, lo volvimos a poner". A lo largo de la cuadra, se han cambiado los cables de luz, pero algunos sectores de la vereda fueron reparados y otros no. De todas formas, señaló Daniel, "al resto de los vecinos les pusieron cualquier baldosa y se están quejando porque quedaron desniveladas".

En su caso particular, agregó, hasta le habían ofrecido realizar la reparación por 800 pesos, es gente que se aprovecha de la situación". Según el relato de Daniel Viqueira, la vereda la habían cambiado hace un mes por un reclamo que tenía que ver con la raíz de un árbol que estaba afectando tanto la acera como el interior de su casa.

Riesgos
Lo cierto es que, a pesar de la creativa obra instalada sobre la calle Gualeguaychú, los vecinos de Villa Devoto siguen sin recibir una respuesta y la vereda continúa destruida, obstruyendo el paso de los peatones, complicando el traslado de un cochecito de bebé o de una silla de ruedas. "No entiendo cómo la preocupación no son los vecinos, a pesar de que es lo que se pregona", aseveró el hombre.

Además, señaló que hasta el momento "no ocurrió ningún accidente", sin embargo, "la gente dice que se patina porque, cuando llueve, todo se convierte en un barrial y entonces es como vivir en el campo". El cartel no sólo es una medida de protesta particular, sino también un llamado de atención para que los vecinos no se lleven una sorpresa al caminar.