Por Florencia Golender
@flopa01

La panera llena en el centro de la mesa, es otra costumbre de los argentinos que empieza a convertirse en un lujo. Según datos del sector panaderil, el kilo de pan difícilmente baja de los $40 en la provincia de Buenos Aires y ya alcanza los $60 en algunas zonas del área metropolitana. A su vez, las panaderías atraviesan un momento "dramático", por los altos costos de producción.

En territorio bonaerense, el precio promedio del pan parte de los $32 y alcanza los $45, mientras que en la ciudad ronda los $40 de base y llega a $60 en ciertos barrios de la zona norte. Los valores suben según el producto y el lugar de venta.

Entre los clásicos que se observan tras el mostrador, las panaderías ofrecen las clásicas milonguitas y miñoncitos en un margen de precio entre $40 y $60; las figazas de manteca o salvado entre $60 y $80; el pan con semillas, cuya elaboración es más sofisticada, ronda entre $120 y $150; y los saborizados (de queso, cebolla, aceitunas y otros) arrancan en $200 el kilo y llegan a $250.

Casi como la carne

En una rápida mirada por los catálogos de oferta de fin de semana de cualquier supermercado, el valor de la bolsa de pan en las panaderías no dista del valor (como debería) de un kilo de carne. El asado y la tapa de asado de novillito se ofrece por $94 el kilo en un conocido súper porteño, la carne picada especial no supera los $80, la tapa de nalga de cerdo a $82 y otros cortes más económicos, como la falda, se venden a $55, más barato que un kilo de pan.

"Cuatro años atrás, el precio del pan era de $26. Era un acuerdo con la Secretaría de Comercio, mientras el costo era $24. Ahora el costo de producción es de $55, falta control sobre el mercado", aseguró el presidente de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba), Emilio Majori, en diálogo con "Crónica".

Crisis del sector

Para Majori, "cada vez es más difícil para las panaderías subsistir, la situación es dramática. Se pagan impuestos muy altos, servicios muy altos y la mano de obra concentra el 54% del costo de producción. Cada vez hay menos consumo y hace un año que no aumentamos los precios", argumentó.

"Me pregunto si nos están empujando a la clandestinidad. Muchos cerraron su negocio y operan con las persianas bajas, le venden a los supermercados chinos o a las grandes cadenas. El gobierno tiene que aplicar mayores controles", sostuvo.

En tanto, los gremios que representan al sector atraviesan una dura interna sindical (ver página 2). Esta semana, el secretario del Sindicato de Obreros Panaderos de Lanús, Gabriel Ruiz, salió a cruzar fuertemente a los empresarios del sector y al secretario general, Abel Frutos, justamente por el precio del pan. El presidente de (Fippba), no suavizó la situación: de no tener respuesta de las autoridades, "el sector panadero analiza el lockout".

Sólo en la localidad bonaerense de Lanús, el año pasado cerraron 140 panaderías. "Ese es un dato certero, preocupante", lamentó Majori para quien, las condiciones del mercado actual, la caída del consumo y los cambios de costumbre de los compradores, "están arruinando una costumbre legendaria".