Inquilinos de todo el país realizaron este martes un "ruidazo nacional" para que la Cámara de Diputados sancione sin modificaciones el proyecto de Ley de Alquileres, aprobado por el Senado en 2016.

Con cacerolas, silbatos, pancartas y trompetas, cientos de personas salieron a las calles desde las 20 para pedir la sanción de una ley que involucra a unos 8 millones de inquilinos que residen en viviendas alquiladas.

Para Gervasio Muñoz, dirigente de Inquilinos Agrupados, el ruidazo es "el resultado de lo que pasó en el Congreso", en referencia al dictamen de mayoría emitido por la comisión de Legislación General de la Cámara Baja, el 14 de este mes, que estableció una serie de cambios al proyecto aprobado por el Senado en 2016.

"Hay derechos que hoy tenemos que se anulan con esta modificación. Si se aprueban, será responsabilidad del inquilino hacerse cargo del arreglo de la vivienda, aún en casos de una mancha de humedad, un corte de gas o la rotura del calefón", analizó Muñoz.

Entre las modificaciones aplicadas se propuso actualizar los alquileres en base al índice de inflación del Indec, en lugar de un promedio entre éste y el de salarios, como establecía el proyecto original.

Además, se propuso que la garantía no sólo podrá ser una propiedad, sino también el recibo de sueldo, certificado de ingresos y cualquier otro que acepte el propietario.

En el proyecto también se introdujo el concepto de "alquiler social", un programa por el cual el Estado subsidiará parte de los gastos de locación a personas de bajos recursos y fomentará la construcción de viviendas destinadas a alquiler.

Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires se aprobó hace dos meses una modificación de la norma de alquileres, que prohibe el cobro de comisión de inmobiliarias, que implicó, también, una mesa de trabajo intersectorial con cámaras inmobiliarias, inquilinos, legisladores, universidades, autoridades porteñas y del Ministerio Público de Defensa.