Marcelo Villarreal, de 44 años, tenía programado embarcar en el submarino ARA San Juan, pero a último momento tuvo un problema y no pudo hacerlo. 

Su madre, Violeta, llegó a la Base Naval Mar del Plata, donde los familiares de los tripulantes no hallaban consuelo el jueves tras enterarse que la nave en la que viajaban sus seres queridos había sufrido una explosión. 

Con una estampita de la Virgen en la mano, la mujer confesó: "Vine a agradecer porque mi hijo está vivo". "Unas horas antes, él tuvo un problema no se embarcó”, agregó en diálogo con 0223. Sin embargo, Violeta aseguró que no quiere ser "egoísta" con el resto de los familiares que lloran la tragedia, pero decidió viajar desde General Roca, donde vive, para abrazar a su hijo. 

Su madre, agradece a Dios. (0223)

A pesar de no haber formado parte de la tripulación del submarino, Marcelo continuó trabajando en la Base Naval estos días.