Aunque a veces usan capas para parecerse a sus superhéroes o heroínas, ahora fueron ellos los que, con sus delantales cuadriculados, se pusieron en ese rol y demostraron que con sus 5 años, tienen un corazón enorme.

Pertenecen al jardín de infantes Nº 91 “Retoños”, de la ciudad santiagueña de La Banda, y se sumaron a la “oleada” de donar pelo para la fábrica de pelucas de “Un pelito de esperanza”, que son destinadas a pacientes oncológicos.

Era la primera vez que la ONG visitaba un “jardincito”, sin embargo, las pequeñas no dudaron y se pusieron a disposición de las voluntarias para que les corten el cabello. A ellas se sumaron algunas madres y docentes que, conmovidas por esta actitud, decidieron sumarse aportar su “granito de arena”.

Liz Núñez, una de las docentes de la institución, además de ser la precursora de esta actividad, es una sobreviviente del cáncer. Al relatar lo vivido con sus alumnos, no pudo contener las lágrimas. Su experiencia y haber tenido una compañerita con una enfermedad similar fue lo que movilizó a los pequeños.

“Hablamos de esto desde la solidaridad, desde el amor, y ellos (sus alumnos) lo comprendieron rápidamente”, relató Núñez. En la institución son cuatro salitas en cada turno y todos participaron de esta acción. “Era emocionante verlos, compartir con ellos la felicidad que sentían de poder ayudar. Incluso han hecho dibujos para entregarlos a las voluntarias de la ONG”, relató la docente.

Para ella y todos los que presenciaron esto fue un acontecimiento único que “quedará grabado en nuestros corazones”. Una vez más, los niños se pusieron en papel de héroes, enseñándonos que la solidaridad se puede generar desde las pequeñas cosas, sin grietas de por medio.