Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

"Al menos quiero hablar con mis hijos y que sepan que su padre los quiere y no los abandonó", es el ruego de Sebastían Martínez, quien desde hace más de un año no ve a sus hijos y hasta desconoce dónde viven y en que estado se encuentran. En este sentido, el hombre acusa a su ex pareja de haberlo separado de los niños mediante falsas denuncias y negativas tendientes a obstaculizar la investigación judicial en el marco de una causa por impedimento de contacto.

Sin embargo, las autoridades judiciales no atendieron su reclamo de forma satisfactoria y, por ese motivo, el hombre decidió encadenarse en el departamento judicial de Trelew, Chubut. El 30 de octubre de 2016 le notificaron a Sebastián que debía entregar la documentación de sus hijos a su ex pareja, ante una acusación de ésta por violencia de género.

Al respecto, el propio Martínez relató a Crónica que "nos estábamos separando y ella me venía diciendo que me iba a sacar a los nenes, entonces hice la denuncia y cuando volví mi casa estaba revuelta. A las pocas horas me llamó la Directora de Familia de Trelew para exigirme la documentación y avisarme que había sido denunciado por maltratos", la cual quedó sin efecto.

Finalmente, "la autorizaron a viajar con los nenes a Buenos Aires por un período de 7 días. Yo exigí la restitución de los nenes y me dieron audiencia el 14 de noviembre, pero ella jamás los regresó", agregó. El calvario del hombre por reencontrarse con sus pequeños, de 5 y 3 años, comenzó cuando, según el individuo, "el más grande se bajó los pantalones delante del hermano y entonces intervino el Servicio de Asistencia a la Víctima de la Fiscalía".

Justamente, "en Cámara Gesell se determinó que una de las posibilidades radicaba en que haya sido incentivado por la madre y ella se asustó. Por eso creo que se los llevó, además de tener un ensañamiento conmigo", argumentó. En consecuencia, ante la demora en el retorno de los niños, Sebastián inició una demanda judicial por impedimento de contacto, que contempla una pena de tres meses a un año de prisión, radicada en el Juzgado de Familia N°2 de la ciudad chubutense, y a su vez en el N° 7 de la ciudad de Buenos Aires puesto que los menores y su madre residirían en el barrio porteño de Recoleta.

Sin embargo, el joven no tiene precisión de ello y por eso, decidió encadenarse en la primera de las sedes judiciales mencionadas. La medida de protesta le permitió que las autoridades judiciales le ordenaran viajar a Capital Federal, en las últimas horas, y recurrir a la Defensoría Pública N° 1, para realizar una nueva presentación al juez a cargo de la disputa judicial.

En este sentido, Martínez dejó en claro que "voy a luchar por ellos porque son rehenes de la justicia y de una madre que no actúa como tal. Al menos quiero que me dejen hablar con ellos para escucharlos y saber que están bien, y convencerlos de que su padre los quiere y nunca los abandonó".