Por Mariano Cerrato

@MarianoDCerrato

El sacrificio y la decisión heroica de ofrecerse junto a sus compañeros de unidad a estar presente con tan solo 19 años en una guerra, puede servir como indicador para conocer el grado de compromiso que llevaba Germán Chamorro (58 años) para estar presente en el conflicto bélico contra Gran Bretaña en las Islas Malvinas.

Crecido en la localidad bonaerense de Adrogué, con 18 años tuvo que viajar hacia Córdoba, en donde llevó adelante el Servicio Militar Obligatorio en la brigada Paracaidista para hacer  artillería, mientras que un año después, con 19 se ofreció para estar en Malvinas como soldado, a pesar de la resistencia que encontró de parte de su familia por optar pelear en la guerra.

"La semana y media que estuve en casa después de confirmarse que iría a las islas mi mamá me quería llevar fuera del país, mis tres hermanas se enojaron conmigo y yo decía ‘yo quiero ir a la guerra y voy a la guerra’, pero mis papás eran lo que más sufrían", destacó Chamorro en diálogo con cronica.com.ar, quien desandó en el marco de un nuevo 2 de abril, lo que le tocó vivir en Malvinas.

Resistir hasta lo último

En su estadía en el archipiélago, Chamorro atravesó por 64 días de frío, hambre y duras batallas, entre las que se encuentra la última que libró junto a un grupo de 22 soldados de artillería paracaidista, frente a dos compañías inglesas compuestas por 400 hombres, que pese a tirarles con todo lo que tenían y encontrarse a solo 300 metros de distancia, no pudieron matarlos ni capturarlos en ese momento.

Un obús de campaña que utilizaba en la guerra Chamorro

La batalla tuvo lugar en Puerto Argentino, luego de cuatro días consecutivos de intenso combate, con pocas horas de sueño y una compañía diezmada en cantidad de hombres, que pese a la situación extremadamente desfavorable que pesaba sobre su contra, lograron resistir y sobrevivir para contarlo.

"Yo tenía mi fusil y un obús de campaña, que tira 1700 municiones. Pero durante el último día tiramos más de 3000 municiones. Llegamos quedar 22 soldados contra dos compañías inglesas, pero no se entrego la plaza, no los dejábamos avanzar, éramos 22 contra 400 y no nos podían tomar estando a 300 metros", subrayó el veterano de guerra.

En ese sentido, Chamorro sostuvo que gente de la Marina le preguntó como hicieron para lograr resistir, pero que su respuesta fue que no sabe, o que fue "el manto de la virgen que nos protegió, porque nos tiraban con todo".

"Yo al principio no sabía que éramos 22 porque no veíamos a dos metros, por tantas explosiones. Las bombas caían a 100 metros de distancia. Solo recuerdo que el hedor a sangre es impresionante. Hasta el 14 a la madrugada estuve combatiendo, hasta el último día", resaltó.

Días sin sol

Para los soldados de Malvinas fueron, literalmente, pocos los días que tuvieron expuestos a la luz del sol por el hostil clima que ofrecen las Islas, en donde recordó Chamorro que "anochecía a las 5 de la tarde y la mayoría de las veces estaba nublado".

“Neblina, viento a 90 kilómetros, días que llegaron a 10 grados bajo cero y nos teníamos que arreglar para buscar la comida, cazar alguna oveja", señaló.

Su viaje rumbo a Malvinas comenzó de Buenos Aires a Córdoba, y luego desde esa provincia hasta la ciudad de Comodoro Rivadavia el 23 abril, para luego recalar en Puerto Deseado y finalmente ser transportado en un Hércules a Malvinas, lugar en el que al llegar a Puerto Argentino vivió desde su arribo días de ataques británicos. 

El ex combatiente en la actualidad con sus tres hermanas y su madre

"El 1° de mayo a las 4 los ingleses atacaron el aeropuerto. Bombazos que parecían fuegos artificiales y nosotros mirando. Después otra alerta roja, que era atacar a los Harrier y ahí si caímos en lo que estábamos viviendo, el ruido, las bombas, como caían los aviones", enfatizó Chamorro.

Presente en la batalla de Monte Kent, en el combate de San Carlos, en la batalla de Darwin y en Puerto Argentino, estuvo primero como apuntador izquierdo hasta que contó con un cañón, para ir como artillero paracaidista en rol de combate.

Entre sus hazañas en Malvinas, el veterano de guerra resaltó cuando, un 13 de junio de 1982, derribó "con un proyectil un helicópero inglés".

La vida después de la guerra

"Después del cese del fuego quedamos como prisioneros y después enterramos a unas camaradas, nos sacaron el armamento, nos llevaron al puerto y nos embarcaron. El sábado 19 de junio llegamos a Puerto Madryn. Fue el dia que la ciudad se quedó sin pan, preguntaban de donde veníamos y la gente nos daba pan. Fue un gesto muy emocionante", valoró Chamorro.

Sin embargo, lo que vendría después no sería fácil, con "un Gobierno que nos hizo entrar por la puerta de atrás" y sin ningún tipo de contención psicológica ni económica para afrontar la reincersión a la sociedad.

“La posguerra fue peor que la guerra. Me volví para Buenos Aires y fue decir ‘y ahora qué hacemos’. 19 años tenía. A reintegrarme con la sociedad y en mi trabajo como administrativo, pero no me podía adaptar, me hacía todo mal. Me mandaban médico laboral, hasta que a los 3 meses me llamó el gerente y me hicieron renunciar con un indemnización", apuntó.

Chamorro junto a su esposa, compañera inseparable de vida

Tras algunos años difíciles, con la muerte de su padre en 1984 en el medio, Chamorro pudo poco a poco rehacer su vida, conoció a su esposa en 1988 y tuvo con ella dos hijas, que tienen actualmente 28 y 22 años, mientras que consiguió trabajo en la Policía de Seguridad Aeropuertaria (PSA).

“Cuando te bajan los decibeles, ahí si decís ‘la pucha, de lo que me salvé’. Cuando me cayó la ficha, tuve muchos problemas. Pasé seis meses sin dormir. Pero con el paso del tiempo lo pude enfrentar. Me reuno con los veteranos, di muchas charlas en los colegios. Me hace bien porque es parte de lo que vos hiciste. Me hace bien que se acuerden de nosotros", remarcó el héroe de Malvinas.

En el marco de esta fecha de memoria por los caídos y los ex combatientes que permanecieron con vida tras esta guerra, Chamorro pidió no olvidar que "los únicos veteranos vivientes argentinos que podemos contar la historia somos nosotros. Somos historia viviente".

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