La mujer alquiló una vivienda situada en la localidad bonaerense de Pilar con la esperanza de comenzar una nueva y feliz etapa con su familia. Sin embargo, al llegar fueron testigos de una serie de escalofriantes actos paranormales.

La familia asegura haber presenciado cómo las puertas de la alacena se abrían solas, se escuchaba como arañaban las paredes y por las noches se oía el llanto de una niña.

Cinco días después de haber padecido los extraños acontecimientos, le contaron los sucedido a los vecinos y se enteraron que en esa vivienda, una pequeña se mató luego de sufrir este tipo de perturbaciones.

La inquilina, quien tiene una hija de la misma generación que la fallecida, no dudó un minuto y abandonó la vivienda. La dueña de la casa embrujada sabía de la situación y no le advirtió. Por lo tanto, prometió devolver el dinero del depósito. Sin embargo, la plata aún no fue regresada. 

"Lo que pasó, yo no se lo deseo a nadie”, sentenció.

 

Micalea abandonó la casa a solo 5 días de haberse mudado.