Por Florencia Bombini
@florbombini

Anita y su familia necesitan la ayuda de todos para vivir en un hogar digno, donde la menor no corra riesgos de salud. La nena de apenas 12 años debe permanecer en un ambiente seco, lejos de la humedad, para evitar posibles infecciones, producto de las secuelas que le quedaron después de la brutal golpiza que recibió por parte de su madre hace seis años.

En aquel entonces, Anita vivía con su progenitora en La Plata hasta que fue víctima de este aberrante episodio de violencia que la dejó internada en terapia intensiva durante 21 días, al borde de la muerte, con traumatismo de cráneo (tiene una placa de platino ahora), distintas fracturas y quemaduras.

Actualmente tiene un brazo inmovilizado, camina con cierta dificultad y sufre una pequeña discapacidad. Tras lo ocurrido, la mujer estuvo cinco años detenida y hace tres meses recuperó la libertad y viajó a Paraguay, su país de origen, mientras que la nena quedó a cargo de los tíos, que están muy cerca de finalizar los trámites de adopción.

El problema que está atravesando la familia, que vive en una casa muy humilde del barrio Aeropuerto de La Plata, es que no tienen una heladera para mantener los remedios de Anita ni de un hijo menor que sufre de asma. El artefacto se les había quemado hace unos meses y están trasladando los medicamentos a casas de vecinos o rebuscándoselas con grandes baldes de hielo.

Mientras tanto, Francisco, el tío, y su mujer, han sacado un crédito de Anses, que luego se descuenta de la asignación por hijo, para construir una vivienda lindera y que Anita pueda tener el ambiente que necesita, aunque tampoco cuentan con todos los materiales para poder lograrlo. Ninguno de los dos tiene trabajo y su situación económica es muy delicada.

En diálogo con Crónica, Francisco señaló que “tenemos un conocido que siempre nos manda hielo y con eso mantenemos los medicamentos, pero necesitamos una heladera”, mientras que afirmó que la idea es que Anita se mude lo más rápido posible al nuevo hogar, lindero al actual, pero para ello “necesitamos materiales para cubrir las habitaciones de los chicos”.

Respecto de la situación de la menor, explicó que "mi hermana la golpeó y nos llamaron para venir a reconocer a la nena porque no tenía posibilidades de sobrevivir. Pasó por seis cirugías y hoy está con nosotros". Aunque, agregó, "cuando Anita se enteró de que su madre está en Paraguay hace tres meses, dijo que no quiere ir más para allá, está muy asustada".

El amor alcanzó para cambiar la vida de una niña que no tuvo la infancia que deseaba pero ahora necesitan mucho más para que pueda crecer en condiciones dignas.