Recorrió   <a href='https://www.cronica.com.ar/tags/Malvinas'>Malvinas</a> con su bicicleta.
Recorrió Malvinas con su bicicleta.

Se pueden leer libros de historia, escuchar relatos de ex combatientes y mirar cientos de fotos de la Guerra de Malvinas. Sin embargo, ninguna de estas sensaciones podrá compararse con la de viajar al lugar de los hechos, ingresar a Puerto Argentino, sentarse en el cementerio de Darwin y sentir el frío con el que aquellos soldados debieron enfrentarse. "Y eso que yo estaba equipado". Las palabras corresponden a Germán Stoessel, un hombre de 43 años que vive en Caleta Olivia (Santa Cruz), con su mujer y sus tres hijos de 3, 8 y 15 años. Es ingeniero forestal, profesor universitario y también tiene un taller de bicicletas, al que le dedica tiempo por la tarde.

Su pasión por este vehículo de dos ruedas más esa curiosidad generada tras escuchar historias de ex combatientes hicieron que este padre de familia dejara por una semana su hogar, su rutina, se tomara un avión a las Malvinas'>Islas Malvinas y recorriera todo el territorio sólo con su bicicleta. La aventura duró una semana, desde el 10 al 17 de marzo, tiempo que le fue suficiente para acumular todo tipo de sensaciones.

"Decidí hacerlo de esta manera para llegar por mis propios medios a Puerto Argentino y después al cementerio de Darwin, sin que ningún operador turístico me lleve. Para ello, me armé una bicicleta de montaña íntegramente de industria nacional", destacó, en diálogo con Crónica, Stoessel, quien recorrió aproximadamente 600 kilómetros durante esa semana.

Fueron siete días se sensaciones extrañas, nuevas, curiosas y fuertes a la vez. Desde llegar por primera vez a Puerto Argentino, hospedarse en la casa de un isleño, intentar convencer a un policía de que iba a acampar en la Isla, hacer bendecir dos rosarios por un sacerdote inglés y dejarlo en las tumbas de dos soldados argentinos.

Son muchísimas las anécdotas que tiene Germán en su cabeza para relatar una y otra vez. Sin embargo, lo que más se llevó de ese viaje fue, entre otras cosas, la visita al cementerio de Darwin. "Es muy duro y muy emotivo. Están todos los que cumplieron con su juramento. Me generó una sensación de mucho orgullo y respeto a la vez. Es fuerte estar en la tumba de soldados que hemos leído en libros, hemos escuchado en historias o que nos han contado compañeros que viven".

Una de las preguntas que se hizo Germán al regresar de este viaje fue: "¿Cómo aguantaron nuestros soldados 74 días en esas condiciones?", haciendo referencia a las bajas temperaturas que se combinaban con el viento. "Hacía frío de verdad, entre dos y ocho grados. Y el viento es muy similar al de Santa Cruz. Esto me genera mayor admiración y respeto", resaltó.

Durante su recorrido, el hombre de 43 años le advirtió a un policía que iba a circular por la ruta y que iba a acampar en la Isla. "Eso fue motivo de discusión, porque no quería que lo hiciera. El temor era que un argentino estuviese dando vuelta por la Isla. Yo le dije que no venía a causar problemas, sino a rendir homenaje a nuestros soldados en el cementerio", sostuvo.

El sábado 17 Germán Stoessel armó la bicicleta, fue al aeropuerto y emprendió el regreso a Santa Cruz, con un montón de sensaciones dando vueltas por su cabeza. "En el cementerio me dije a mí mismo que tenemos que ser mejores como argentinos. Podemos leer muchos libros, pero cuando estás ahí, te das cuenta de las condiciones en las que tuvieron que combatir, por el clima, la geografía. Estos muchachos han resistido 74 días de bombardeo constante. Ha sido muy difícil. Yo me saco el sombrero", cerró Germán, que decidió hacer su propio homenaje a los caídos en Malvinas, a 36 años de la guerra.

Dos rosarios, símbolos del reconocimiento

Uno de las metas que tenía Germán en su viaje era el de bendecir dos rosarios y dejarlos en las tumbas de los soldados argentinos.

El domingo, un día después de haber llegado, dio el primero paso: "Los llevé a la Capilla Santa María y el padre inglés los bendijo. Éramos varios argentinos en la ceremonia. También había isleños y chilenos. Fue raro". El lunes llegó al cementerio, pero el sol ya había bajado, por lo que decidió regresar el martes. "Arranqué temprano ese día, así que fui hasta el lugar, recé y los dejé en las tumbas de los soldados argentinos".

Uno quedó donde descansan los restos de José Honorio Ortega, quien fue identificado hace poco tiempo y pertenecía al Regimiento de Infantería 25, y el otro rosario fue para Julio Omar Benítez, de Prefectura, Guardacostas GC-83.

Durante su recorrido, Germán pasó varias noches en un hostel que había contratado con anticipación, otra en la casa de un español y otra en la de un isleño, con quien mantuvo una conversación profunda. "Me habían dejado armar la carpa, y cuando me voy a hacer unos mates, este hombre saca su yerba y me convida. Era inglés. Siempre fue muy amable conmigo, aunque se encargó de decirme que no nos quería, que no le gustó la experiencia de la guerra y que nunca debimos haber estado ahí", relató Germán, quien también visitó el cementerio inglés. Después de varios minutos de conversación, el hombre lo invitó a pasar. "No arme la carpa, hoy mi casa va a ser su casa", le dijo. "Tuvimos una charla muy dura, directa a los ojos, le dije respetuosamente cuál era nuestra decisión y él me entendió".

El homenaje de un ciudadano común

Vive de su trabajo, no tiene colores políticos y la causa Malvinas lo desvive. Tampoco posee un atelier o un estudio modernamente montado. Con enorme amor trabajó en una madera nuestras islas, cinceló cada porción de su territorio y pasó horas retocando los detalles. No está en juego hablar de la calidad del producto. Eso es lo de menos. Lo que llama poderosamente la atención es la pasión que puso en esos largos meses frente a su obra. “Quizá fueron cinco o seis, no recuerdo bien”, dice Domingo Luis Parisi, que no quiso ninguna foto personal. “Es mi humilde homenaje a nuestros soldados que no siempre tienen el reconocimiento que merecen”, agrega. Parisi afirma que la alegría de ver concluido su trabajo la comparte con los choferes de embajadas. “Es mi actividad y con ellos tocamos a diario el tema Malvinas".