Por Florencia Bombini 
@florbombini 

Tras haber agotado todas las instancias y seguir luchando contra la burocracia, la familia de Gladys Arancibia decidió contar su historia para que su problema traspase las fronteras de Mendoza. La mujer, de 56 años, está a la espera de un cardiodesfibrilador que necesita en forma urgente para no correr riesgo de muerte, pero desde agosto que está recibiendo malas noticias y rezando por su vida, mientras continúa internada en el Hospital Lagomaggiore.

Gladys sufre de miocardiopatía de etiología no aclarada, con deterioro de la función ventricular izquierda, según confirmó su hija Tamara Ligorria. De esta manera, en 2011 fue intervenida quirúrgicamente y le implantaron un cardiodesfibrilador, que vigila el rimo del corazón latido a latido y si se produce una arritmia ventricular maligna, se pone en funcionamiento para intentar quitarla.

Sin embargo, le explicó Tamara a este medio, el implante comenzó "a hacer un ruido que tiene que ver con la descarga de la batería", motivo por el cual "mi mamá se siente más agitada, no puede caminar y tiene sueño". La diferencia entre estos seis años, promedio de tiempo en que se tiene que cambiar la batería del implante, fue que en aquel momento la familia tenía una obra social que cubrió la intervención y ahora la situación es distinta.

Gladys no tiene un servicio de cobertura médica, por lo que su vida depende del sector público. "Mi papá trabajaba y teníamos una obra social, pero también fue un proceso largo en 2011", explicó su hija. A su vez, reveló que "mi mamá está internada desde el 2 de agosto. Todas las semanas nos dicen lo mismo, que salió el presupuesto, que puede llegar en unos días, pero no pasa nada, nadie nos llama. Ahora nos volvieron a decir que podría estar en los próximos días".

Su desesperación es tal que la joven buscó contactarse con distintos funcionarios para poder solucionar el problema y garantizar la salud de su madre. Sin embargo, "nadie nos atiende porque dicen que están en época de campaña electoral". Desde el Ministerio de Salud de Mendoza confirmaron que han superado todas las instancias correspondientes al trámite, pero que "Nación está teniendo problemas con el proveedor del producto".

Hoy la situación de Gladys es desesperante; su hija aseguró "llamar todos los días al ministerio" pero aún así no tiene respuestas. Todo lo que estaba a su alcance lo hicieron pero la vida de su mamá continúa en peligro.