L a deuda externa total aumentó en 2017 un 28,6% (casi u$s52.000 millones), a u$s232.952 millones, respecto de 2016, cuando se ubicaba en u$s181.170 millones, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). A su vez, el saldo de la balanza de cuenta corriente registró el año pasado un déficit de u$s30.792 millones, más del doble de lo registrado en 2016 (u$s14.693 millones), de acuerdo con datos oficiales. El déficit de cuenta corriente, en tanto, es del 5% del PBI, el más alto desde 1981.

Según cifras de Bloomberg, Argentina es el mayor emisor de deuda soberana para el período 2016-2018 cuando se lo compara con sus pares emergentes en lo que hace a emisiones de deuda en moneda extranjera. A su vez, debido a las nuevas emisiones, el peso de los vencimientos de capital e intereses, en pesos y en dólares, es cada vez mayor.

Este año equivaldrá al 6,6 por ciento del PBI y el año próximo ya tiene garantizado un piso estimado de 7 puntos del producto. El dato es alarmante y refleja las dificultades del gobierno para completar lo que considera una "transición" desde el modelo de economía kirchnerista al que propone Cambiemos.

El exponencial crecimiento de la deuda es una de las críticas más frecuentes de la oposición, y también de los economistas ortodoxos que exigen un shock para reducir el déficit, algo que el oficialismo rechaza por el alto costo social que acarrearía. De hecho, se creó en el Congreso una comisión bicameral de seguimiento de la deuda externa, buscando controlar los mecanismos de financiamiento.

Incluso el propio Presidente destacó que el ritmo al que se endeuda el país "está mal", pero suele señalar que "no hay una mejor alternativa". "Podemos utilizar este mecanismo por un período corto porque no podemos acumular deuda para que la paguen nuestros hijos y nietos. Además, en este momento dependemos del mundo, que nos pueda prestar plata y no se corte el financiamiento", reconoció en una reciente entrevista televisiva.

El gobierno aspira para eso a distintas iniciativas: por un lado, bajar el déficit fiscal trasladando el ajuste a jubilados y pidiendo moderación a las provincias mediante el pacto firmado a fines del año pasado. Y también apuesta a un crecimiento de las exportaciones para equilibrar la balanza externa, algo que hasta el momento no consiguió.

En lo que va del año, en tanto, se tomó deuda externa por 9.000 millones de dólares, al tiempo que se intenta sumar otras vías de crédito y financiarse en el mercado interno para evitar seguir engrosando el problema.