Por Matiás Resano 

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Indignación y dolor frente a una clínica privada de la localidad bonaerense de Quilmes, en donde se convocaron familiares y allegados de Diego Arévalo, un joven que murió en la mañana de ayer, tras una operación de tobillo. Los manifestantes se hicieron presentes con escraches y reclamos hacia el centro de salud, bajo la firme acusación de mala praxis contra los profesionales médicos que intervinieron en la intervención quirúrgica, la cual en principio no revestía gravedad alguna.

Sin embargo, por razones que no han sido esclarecidas por los responsables del establecimiento, Diego experimentó una descompensación y agonizó durante una semana. El escenario fue la Clínica Belgrano, de Quilmes, lugar que prácticamente fue rodeado por familiares, vecinos y amigos de Diego Arévalo, de 33 años, que falleció el martes a las 6.

El joven había ingresado el pasado miércoles 16 de agosto por una dolencia en su tobillo, motivo por el cual ya había sido operado. En primera instancia, según relató a "Crónica" Matías, su primo, "la cirugía era ambulatoria. No duraría más de 15 minutos porque debían acomodarle los tornillos que le colocaron en la primera operación. Por eso él dejó esperando un remís en la puerta".

Sin embargo, cuando los cirujanos se aprestaban a finalizar con la intervención, Diego sufrió una descompensación que desencadenó en un paro cardiorrespiratorio, que no fue resuelto a tiempo. Al respecto. el familiar de Arévalo reveló que "la clínica no tenía un desfibrilador para reanimarlo y entonces los médicos lo hicieron con sus manos. Pero tardaron más y mi primo quedó en estado vegetativo porque el oxígeno no le llegó a su cerebro".

La agonía del paciente, quien se desempeñaba como auxiliar escolar, se extendió hasta la mañana del martes, impulsando a su círculo íntimo a convocarse a la clínica exigiendo respuestas. En relación con ello, Matías reconoció que "nadie nos dijo nada. Nunca salió un directivo, sólo un médico de guardia se excusó en que mi primo fue un caso en mil. Eso no nos deja tranquilos. Hemos consultado con otros médicos y nos informaron que se excedieron con la anestesia".

El joven, que encabezó la protesta en la jornada de ayer, remarcó que "queremos que aparezcan los responsables, como también sanciones ejemplares a esta clínica para que no vuelva a repetirse, porque no es la primera vez que muere un paciente por mala praxis".

Más allá de la opinión de familiares y amigos, superados por el dolor, no hay dudas de que el hecho amerita una profunda investigación que permita determinar la responsabilidad que le cupo a cada médico que participó en la intervención.