Por Francisco Martirena Auber 
@martirena74 

La respuesta empresarial menos deseada llegó para el gobierno y como calurosa bienvenida de 2018. Luego de que la semana pasada el Ejecutivo anunciara un aumento en la meta anual de inflación para este año, las compañías industriales que dominan el mercado alimenticio y de limpieza -en varios de sus rubros- aprovecharon para remarcar sus productos, que llegarán a un impactante 12 por ciento y sin dar razones a los supermercados, esto se verá en las góndolas los próximos días.

Sin dudas, si el plan del gobierno es sincerar los niveles de precios generales y partir de una base tranquila desde enero para tener una módica meta del 15%, esta lista de incrementos es un verdadero "mazazo" a las expectativas oficiales de que los empresarios "pongan" su parte en la recuperación de la economía.

Más aún, cuando en la conferencia de prensa del pasado jueves, gran parte de la discusión giró en torno a la inflación "núcleo". Calificadas fuentes del sector supermercadista adelantaron a Crónica que empresas poderosas como Quilmes (no sólo en el segmento de las cervezas), Cepas, Coca-Cola, Unilever (monopólico en limpieza e higiene) y Mondelez, subirán entre 8 y 12 por ciento varios de sus bienes en los próximos días, los cuales serán trasladados a las góndolas de los supermercados.

En el caso de Arcor, el incremento en promedio y en muchos productos será del 5 por ciento. Desde las cadenas de hipermercados, como es costumbre, se limitaron a explicar que recibieron las listas de los proveedores y que inexorablemente los aumentos se materializarán.

Consultadas las fuentes, nuevamente la ausencia de razones concretas para remarcar precios es lo que domina la escena. "No nos dicen si es por el dólar, los combustibles, a cuenta de paritarias, servicios, podemos imaginarnos lo más absurdo", narraron desde las grandes superficies comerciales.

Este aumento amplio, en un contexto de presunta baja de tasas y relajamiento de las metas de inflación, pone otra vez en el tapete una discusión que el gobierno nunca planteó, al menos en público. Los formadores de precios, tanto la industria como los supermercados, en este caso, siguen manejando el mercado y deciden cuándo y cuánto aumentan los valores de los bienes.

En este plan empresarial de subir la rentabilidad en cualquier momento, que por el momento el Ejecutivo no ataca, no importa (para las companías) el análisis ortodoxo si una política monetaria es causa suficiente para enfriar la economía y, consecuentemente, la inflación. "El gobierno vive de la macro, y no controla los formadores de precios como tampoco se hizo en gestiones anteriores", explicaron desde una entidad supermercadista, aunque omitiendo que el retail no es ajeno a la formación de precios.

"Si suben las naftas ahora, tenés otra larga tanda de aumentos en pocas semanas. Y ni qué hablar cuando lleguen los aumentos en el transporte. Si el Estado no interviene, van a tener que redefinir las metas de inflación en dos meses", manifestaron desde una conocida cadena. La realidad en las góndolas de los supermercados es muy diferente a la que observan el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; Finanzas, Luis Caputo; y hasta el jefe de gabinete, Marcos Peña.

"Cuando suba el gas en febrero, se disparan el pan envasado (lactal, para hamburguesas y panchos) y el suelto. Sin dudas, de todos los aumentos que se vienen, es el producto más sensible y una cifra grande, con lo cual bajarían las ventas". "Hay una reconocida empresa de gaseosas y otra de golosinas que todos los meses insisten con incrementos en los precios, sin justificar estas determinaciones", explicaron desde las cadenas de híper.