Arroyo Salgado, quien está a cargo de la causa, se trasladó hasta la zona donde fue hallada la aeronave Mitsubishi matrícula LV MCV para supervisar las tareas de recuperación de los restos humanos y de partes vitales del avión, e intentar establecer las causas del siniestro.

Anoche la magistrada confirmó que no hay sobrevivientes en la tragedia del Delta y advirtió que será complejo extraer los cuerpos a raíz de las dificultades del terreno y la profundidad a la que quedó enterrada la avioneta.

“Se está priorizando la recuperación de las tres personas que se verificó que viajaban en el avión, dándole intervención a las familias para que puedan controlar y formar parte de todo este proceso”, dijo a la prensa la jueza.

En el bimotor siniestrado viajaban el piloto Matías Ronzano, de 30 años; su copiloto Facundo Vega, de 25 años; y Matías Aristi, de 37 años, hijo del dueño de la empresa Aibal SA, propietaria del avión.

En tanto, la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) informó hoy que en la jornada continuaron los “trabajos de campo” y precisó que en el lugar donde cayó la avioneta trabajaron funcionarios del organismo junto con equipos forenses y del Juzgado 2 de San Isidro. En declaraciones a la prensa, la titular de la entidad, Pamela Suárez, dijo que “el tiempo que demande la investigación va a depender de muchas variantes y del estado en que se recuperen los restos de la aeronave”.

“Pueden ser seis meses, o menos o más”, estimó, y agregó: “No lo podemos saber en este momento porque todavía estamos realizando el trabajo de campo y hasta tanto no terminemos, no podremos contar con los elementos necesarios para la investigación”.

La avioneta fue hallada el sábado, tras 26 días de búsqueda, en la confluencia de los ríos Paraná Guazú y Barca Grande, a la altura de la localidad bonaerense de Zárate, en medio de un pantano y hundido de punta a más de cuatro metros de la superficie.

Fuentes de la investigación dijeron que el objetivo “prioritario” es poder desenterrar los dos motores, a los que consideraron “piezas clave” para establecer las causas por las que la avioneta cayó de nariz y a gran velocidad.

Asimismo, destacaron que una perra entrenada de la Brigada de Canes K-9 de San Antonio de Areco, llamada Camila, fue la que indicó que había restos humanos dentro del fuselaje de la avioneta sumergida en el pantano.

El avión turbohélice salió el 24 de julio a las 14.30 del aeródromo de San Fernando con un plan de vuelo por el que estimaba llegar a las 18.30 a la terminal aérea de la localidad formoseña de Las Lomitas.

Seis minutos después de haber despegado, la avioneta desapareció de los radares del aeródromo y de los aeropuertos Jorge Newbery y Ezeiza, y recién fue hallada el sábado, hundida en un pantano del delta del río Paraná.