Por Matías Resano
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No le dan respuesta y, por si fuera poco, toman represalias por sus sucesivos reclamos. El drama corresponde a Jésica, quien quedó en la calle junto a sus hijas, ante la falta de recursos y de la cesión de una vivienda, que se demora por razones burocráticas por parte de las autoridades municipales de Avellaneda. Entonces, los vecinos le construyeron una precaria casa en un terreno abandonado, pero desde el distrito ordenaron derribarla y no le otorgaron solución alguna. Por eso, desesperada, intentó quitarse la vida.

En una improvisada cancha de fútbol, en la intersección de Pitágoras y Luján, Avellaneda, los residentes de la zona decidieron armar una humilde habitación de chapas y maderas para que Jésica y sus cuatro niñas duerman allí. No obstante, "a los pocos días" llegó la intimación del municipio: "Me ordenaron que yo misma tirara todo abajo o lo iban a hacer ellos, como finalmente pasó" el último jueves, relató, angustiada, a "Crónica".

Sin respuestas

En la intendencia, la joven aguardó hasta las últimas horas en vano, puesto que no le brindaron ningún tipo de atención y, en consecuencia, a ella la invadieron los nervios e intentó suicidarse.

El reclamo de la mujer radica en recibir la autorización correspondiente para edificar una propiedad en un espacio sin uso. Los vecinos ya se han comprometido a encargarse de los materiales y de la construcción, es decir, que sólo el municipio debe darle el sí. Pero le han dejado en claro que no se ocuparán de su caso, molestos por sus constantes reclamos. En este sentido, Jésica recalcó: "Nunca usurpé, durante todos estos años alquilé y trabajé para el municipio hasta que me dieron la baja. Siempre me dirigí con respeto al municipio y el intendente sabe de mi situación".

Por si fuera poco, desde hace ocho años aguarda por una vivienda que le fue otorgada mediante el plan municipal, pero la demora radica en que "sólo falta la firma del intendente Jorge Ferraresi", reveló la damnificada. Ante semejante desolación, un hombre le donó un rincón de su casa y él mismo armó un dormitorio para que ella y sus niñas puedan estar a resguardo.