Conmueve la fe de Bergoglio por la Virgen. Al día siguiente de su elección como Sumo Pontífice, el 14 de marzo del 2013, fue a rezar a Santa María la Mayor. Allí se arrodilló ante el ícono de la Virgen María, la "Salus Populi Romani" (Protectora del Pueblo Romano). Nadie lo podía creer. Ofrendó su pontificado. Es un lugar amado por Bergoglio. La capilla se llama Borghese y también Paulina. Hasta el día de hoy se recoge en la oración ante ella, le lleva un ramo de flores y le encomienda todos sus viajes. La imagen siempre fue muy querida por los jesuitas. Por ejemplo, San Ignacio celebró su primera misa allí.

En Buenos Aires, Bergoglio le rezaba y aun lo hace en Santa Marta a la Virgen de Luján. Siempre puso en sus manos a la patria argentina. Su última homilía, antes de irse a Roma, el 8 de diciembre de 2012, fue ante una multitud que había caminado 60 kilómetros para llegar. Participaron más de un millón de jóvenes, las filas de peregrinos eran como un río. En esa oportunidad pidió: "Aprendamos todos a trabajar por la Justicia y, para esto, siempre tengamos un corazón abierto".

"No nos sueltes la mano", murmuraba una y otra vez. "Madre queremos una Patria para todos, que todos tengamos cabida. Que no haya sobrantes, ni excluidos, ni explotados". Sin que le tiemble la voz dijo: "Sabemos en quien ponemos nuestra confianza".

Los fieles habían padecido lluvias y tormentas de madrugada. Se ayudaban a curar las heridas, calambres, ampollas de tanto caminar para cumplir la promesa de llegar a la basílica. La manifestación de creyentes, crece año a año, allí la crisis de fe no existe. Por el contrario se mantiene firme y vigorosa.

Su devoción por la Virgen de Luján, nació cuando era alumno de una escuela salesiana, a la que entró a los 12 años: "De ahí mi fe en ella", repite el Papa. Algo similar le pasaba con María Auxiliadora. Un recuerdo imborrable es el de cada vez que entraba a rezar al Santuario y se postraba a sus pies y cuando lo veían los sacerdotes comentaban en voz baja: "Ahí esta el obispo, debe estar pasando algo serio".

Otra celebración es de la Virgen Desatanudos, una de las advocaciones marianas mas populares de Argentina y muy querida por el papa Francisco. Se venera desde 1706 en Ausburgo, Alemania. Su nombre original es Nuestra Señora de Knotenloserin. El ícono fue pintado por Johan Melchior Georg Schmidttner y se instaló en la iglesia de San Peter. Los fieles le rezan para resolver dificultades y desatar los nudos que impiden a las personas unirse con Dios. "Knot" significa nudo, "loserin"desatar, deshacer, desarmar, borrar. Cuando era arzobispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Jorge Mario Bergoglio, vino desde Alemania hasta Argentina con la imagen en una postal. Desde el 8 de diciembre de 1996, en la parroquia San José del Talar, de Agronomía se exhibe la copia de la pintura original que fue creada por la artista Ana Betta de Berti. Miles y miles de almas, con velas encendidas, no dejan de venerarla.