La pasión por el fútbol representa para una gran cantidad de personas mucho más que la afición al deporte como juego y tiene más que ver con la identidad de cada uno, del club cómo un espacio de recuerdos y de momentos inolvidables. De la familia y del barrio también, como de abrazos y cercanía con desconocidos que fueron hermanos por un día.

“Crónica” dialogó con adultos mayores hinchas de distintos clubes, que explicaron que representa el fútbol para ellos, cómo viven el alejamiento de las canchas por la pandemia y el vínculo que tiene este deporte con lo que son como personas.

Marplatense, pero “Gasolero”

Hijo de un inmigrante vasco, Pedro Marcó (72 años) creció hasta los cinco años en Mar del Plata, hasta que, por obligaciones vinculadas al trabajo de su padre, lo llevaron a mudarse a la localidad bonaerense de Temperley, al sur del conurbano bonaerense.

Instalado a siete cuadras del club homónimo de la ciudad, comenzó a asistir a sus instalaciones para realizar natación y confiesa que a partir de ese momento “solo buscaba una excusa para tener que ir”. “No sé lo que tiene Temperley que te atrapa, pero no lo digo solo yo, lo dicen muchos”, aclara Pedro, quien comenzó a asistir “los sábados a ver los partidos del ‘Cele’ con su padre, quien de joven había sido jugador de Athletic Club de Bilbao en España, mientras que cuando llegó a Argentina en un principio fue hincha de San Lorenzo.

Pedro Marcó tiene 72 años y es fanático de Temperley. 

“Viajábamos a cualquier lado para ir a ver al equipo con mi papá, que se hizo hincha del club. Me tocó volver tirado en el piso de un colectivo porque nos arrojaban piedras cuando nos íbamos. Una vez nos fuimos a Junín, en la provincia de Buenos Aires, en tren y volvimos con un ascenso”, recordó el hincha “gasolero”.

Arraigado a su barrio, Pedro cuenta que cuando se casó se fue a vivir con su esposa a la localidad bonaerense de Lanús y vivió ese momento como “una espina clavada en el pecho” ya que tuvo que alejarse de su barrio y de su club. “Para mí ser hincha del club es estar en las rifas, asistir a las reuniones, ayudar en lo que se necesite”, considera y rememora los gloriosos momentos que le tocó atravesar en la cancha, como en el ascenso de 2014 a la B Nacional, en la cual uno de sus compañeros de platea le aseguró que “nunca había perdido una final”, lo que le dio la confianza de que esa noche su equipo lograría la victoria.

Una sana rivalidad

Alberto Romano (74 años) es socio vitalicio e hincha de Independiente desde que tiene memoria y como su padre, aunque resalta que en realidad quien lo hizo fanático del “Rojo” fue su tío, quien lo llevaba de chico al viejo estadio de la Doble Visera en un largo viaje desde el barrio porteño de Villa Devoto hasta Avellaneda.

Alberto Romano, con la camiseta firmada por Ricardo Enrique Bochini. 

“Nos llevaba dos horas de ida y dos horas de vuelta, tomar varios subtes y trenes, pero valía la pena”, enfatiza Alberto, mientras con un gran dejo de nostalgia trae a la memoria aquellos grandes equipos que convirtieron al club de Avellaneda en el “Rey de Copas”.

De la misma manera, siente como si hubieran sucedido ayer esos minutos previos a los partidos de Independiente, en el que se podía cruzar en un puestito de venta de choripanes a Tomás Rolán, lateral izquierdo e ídolo de la institución en la década del 60, quien “con una mano comía y con la otra escondía un vaso de vino que estaba tomando media hora antes del partido”.

“Eran otras épocas”, considera, y enfatiza que ser del Rojo siempre fue sinónimo de “distinción y gusto por el buen juego”, algo que desea poder volver a ver en tiempos más austeros en la cancha con su hijo Pablo y con su nieto, con quienes completan “más de tres generaciones del Rojo”.

Del otro lado, aparece Miguel (94 años), socio vitalicio de Racing, institución de la cual se hizo hincha por su padre Blas, que a sus 12 años de edad lo asoció al club.

El abuelo de Colón, tras obtener el campeonato. 

“Desde chico iba con mi papá, con mis tíos Juan y Ángel, y a veces con mi primo Roberto. Éramos todos de Racing en la familia”, destaca Miguel sobre aquellos tiempos, en los que asistía a “la famosa tribuna techada, que tenía tablones de madera”, bastante antes de que fuera construido el actual “Cilindro”.

Oriundo de la localidad de Piñeyro, perteneciente al partido de Avelleneda, Miguel vivió su juventud en las instalaciones de Racing, adonde le gustaba ir a hacer natación, aunque recuerda que sus compañeros de platea alguna vez le recriminaron por ir a nadar a Independiente, rivalidad que dejaba afuera por un momento porque “tenía buena pileta”.

Con una medalla que le dieron por sus años de socio siempre junto a él, Miguel sigue a su equipo y guarda recortes antiguos de diarios, así como mates, copas y todo tipo de insignias “académicas”, que comparte en un espacio del comedor de su casa con su hijo y su nieto.

Alegría y emoción

Al recordar los momentos más emocionantes que atravesó como hincha del “Gasolero”, Pedro afirma que nunca podrá olvidarse de “el regreso a las canchas después del cierre del club por quiebra”.

De la misma manera, se emociona al mencionar a su hija ya fallecida, quien durante el centenario del club le aseguró, ante su descreimiento, que Temperley volvería a jugar en la A. “Me dijo ‘viejo, quédate tranquilo que Temperley va a jugar en Primera’ y se cumplió”, subraya.

El deseo de volver a los estadios de fútbol se hace presente en ellos, pero saben que la pandemia pronto dará tregua y podrán volver a cosechar anécdotas cerca del verde césped. “Tengo la esperanza de que vamos a poder volver”, señala Alberto, con el mismo énfasis de Pedro, que quiere “llevar al nieto al Alfredo Beranger”, para vivir el juego y folclore futbolero, que une generaciones, trasciende los años, las nacionalidades y cuela directo en lo profundo de cada corazón.

Corazón Sabalero

Luego de que Colón de Santa Fe saliera campeón de la Copa de la Liga Profesional 2021 ante Racing Club de Avellaneda tras golearlo 3 a 0 en el estadio Bicentenario de San Juan, tres adultos mayores se hicieron virales por las redes sociales por sus emotivos festejos.

Uno de los videos que trascendió es el de un abuelo de 91 años, quien apareció en un video vestido con la camiseta del Sabalero llorando y abrazado a sus nietas. "91 años esperando este momento. Esto es para vos, abuelo. Gracias Colón, te amamos con locura, somos campeones carajo", escribió Natalia, la nieta de este hombre encargada de compartir el video vía Twitter. 

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