L a pequeña Abigail Irrazábal, de 5 años, se encuentra en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implantes (Incucai), a la espera de un corazón que le devuelva la sonrisa.

La niña, oriunda de Posadas, Misiones, arribó a la Capital para someterse a una serie de estudios preliminares para poder ocupar un lugar en la nómina de quienes esperan un trasplante y, así, abrazar la esperanza de una cura. Es que Abigail padece hipoplasia de ventrículo derecho, una afección congénita.

Abigail viajó junto a su mamá, Nilda Cabrera, quien contó que tan pronto como llegaron se puso en contacto con la cardióloga del Hospital Italiano que atiende a su hija y pactaron una reunión para el martes con el cardiocirujano, quien se encarga de ingresar a los chicos que aguardan sumarse a la lista.

Luego de numerosos estudios, a la pequeña le confirmaron su ingreso al listado del Incucai. "Ahora, a esperar, no se puede hacer otra cosa", expresó su madre, quien tiene la esperanza de que llegará el tan deseado corazón.

Lejos de casa

El camino que emprendieron madre e hija desde Posadas hasta Buenos Aires fue largo y complicado. La delicada situación de la nena de cinco años las obligó a que se instalen en Capital Federal, ya que uno de los requisitos era vivir lo más cerca posible de donde sería la operación.

"El cardiocirujano me explicó que un corazón no se puede mantener más de seis horas. Ella tiene que estar cerca en el caso de que aparezca el órgano", relató Nilda.

Por otra parte, dejar su hogar significó despedirse de muchos lugares y personas. En efecto, no bien Nilda le dijo a su hija que debían quedarse a vivir en Buenos Aires un tiempo, Abigail "empezó con preguntas, que quiere ver a sus primos, a sus tíos, a sus amigos", contó su mamá. Asimismo, informó que el día que aparezca el donante, la intervención se realizará en el Hospital Italiano.

La condición de Abigail se conoció cuando su mamá llevaba cuatro meses de gestación. El embarazo fue controlado y se recomendó que su nacimiento, ante cualquier complicación, fuera en el Hospital Italiano de Buenos Aires, por lo que nació en julio de 2012 en dicha institución. El diagnóstico fue hipoplasia de ventrículo derecho, lo que complica la oxigenación de la sangre.

Abigail llevaba una vida normal en Posadas hasta que en noviembre de 2017 los valores que se estudiaban mensualmente comenzaron a dar mal y sus médicos decidieron que lo mejor sería un trasplante. De esta forma comenzó el viaje a Buenos Aires, donde se espera que Abigail consiga un corazón para poder seguir viviendo.