El muchacho de 29 años presenta un retraso madurativo. 

Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Hace más de dos años que Alejandro Gulla está esperando para realizarse un estudio neurológico de importancia, por un daño cerebral sufrido desde su nacimiento. Una extensa demora del programa federal Incluir Salud pone en riesgo la vida del joven oriundo de la localidad bonaerense de Villa Bosch, por razones que los mismos responsables del organismo no saben especificar.

Sin embargo, no es el único incumplimiento que padece Alejandro, cuyos padres deben esforzarse mensualmente para comprar los costosos medicamentos que no suministra el servicio sanitario. Una negligencia médica durante el parto le provocó a Alejandro, de 29 años, daños cerebrales y problemas respiratorios que derivaron en sus primeros días de vida en un paro cardiorrespiratorio.

Síntomas por los cuales presenta retraso madurativo, avanzada disminución visual y epilepsia refractaria. Por este cuadro debe consumir ocho dosis diarias de diferentes medicaciones para contrarrestar las convulsiones, por las que también debe usar casco protector. No obstante, las diversas drogas que requiere el joven de Villa Bosch asciende a un costo mensual de 8.000 pesos.

Una suma que se vieron obligados a asumir José y María del Carmen, papás del paciente, ante la falta de respuestas de Incluir Salud, que debería responsabilizarse del suministro. En este sentido, José le señaló a Crónica que “nos dieron muchas vueltas y entonces nosotros debimos hacer el sacrificio porque mi hijo se agravó y necesita las medicaciones porque las convulsiones son cada vez más fuertes.

Sin embargo, la gravedad de la mala asistencia del programa federal de salud radica en los dos años y ocho meses que se ha dilatado el electroencefalograma que debe realizarse. Al respecto, su papá detalló que “es un desastre que tarden tanto tiempo. Nunca nos ayudaron, siempre nos ponen excusas y por eso luego las recetas y las órdenes se vencen entonces tenemos que hacer de nuevo el trámite”.

Por lo tanto, ante semejante desatención en la cobertura de salud, el matrimonio ya no aguarda una resolución sino que exige la negatividad de Incluir Social, que consta en que la misma se declare incompetente en el caso del joven. Una instancia que le permitiría a Alejandro someterse al mencionado estudio neurológico en el Hospital Ramos Mejía, a pesar de estar domiciliado en territorio bonaerense.