Por Dr. Aldo Ferrante 
MN 43027

Es excelente que se haya abierto el debate sobre el tema del aborto, somos un país libre y democrático, todas las cuestiones pueden y deben ser debatidas dentro del marco de la Constitución Nacional y los códigos legales correspondientes. Quisiera aportar algunas reflexiones personales: comienzo por el principio, la unión del óvulo y el espermatozoide da lugar a la formación del huevo a partir del cual se desarrolla el futuro ser humano.

Este huevo está vivo y posee un código genético propio que se forma por la unión de 23 cromosomas del óvulo más los 23 del espermatozoide. El huevo crece, se transforma en embrión y este en feto hasta el día del nacimiento, es decir, la continuidad de la vida. Huevo, embrión, feto: el futuro ser humano es diferente a ambos progenitores, tiene su propia identidad biológico-genética y, por lo tanto, no forma parte del cuerpo de la madre. Es albergado y nutrido dentro de ese útero; hecho que invalida el concepto según el cual, cuando la mujer aborta, está disponiendo de su propio cuerpo. Porque no es su cuerpo, sino el cuerpo de su futuro hijo.

No acepto que tengamos el derecho a decidir quién nace y quién no, porque la vida es el núcleo y fundamento de todos los derechos humanos, sin ella los demás derechos carecen de sentido. Se dice que hasta tal o cual semana es lícito interrumpir el embarazo pues todavía no hay persona. Se trata de una falacia porque la vida es una continuidad que comienza en la concepción.

Sé que hay muchos abortos clandestinos que producen muertes de mujeres, hay embarazos no queridos, hay embarazos fruto de violaciones, pero la solución no pasa por la muerte de un futuro ser humano que no ha elegido cómo ni por quiénes ser concebido. El aborto es el atajo "fácil". La solución de estos problemas pasa por políticas de salud pública preventivas y educativas.

Me pregunto: en el caso de las violaciones, si se despenaliza el aborto, ¿el niño no nato será condenado a muerte y el violador seguirá vivo? ¿No suena, como mínimo, contradictorio? Las mujeres que han sido abusadas deberían recibir todo el apoyo estatal y, de decidir no conservar a su hijo, se debería generar un sistema de adopción con trámites simplificados que aceleren los tiempos.

Si no respetamos la vida humana en la etapa de su mayor indefensión, no pretendamos vivir en paz y alcanzar la paz en el mundo. Entonces, me pregunto: ¿podremos respetarnos entre los que tenemos la suerte de vivir porque no fuimos abortados?