Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

Es el último bastión de la historia de oro de Hollywood. Toda una leyenda que se proyecta en la inmensidad del universo como un personaje que oscila entre la realidad y la ficción. El hecho concreto y mágico es que mañana, lunes, el gran Kirk Douglas cumplirá nada más ni nada menos que la friolera de 103 años.

Acompañado por su hijo Michael Douglas (75) y por su nuera, la bellísima Catherine Zeta-Jones, acudirá a una sencilla pero afectuosa recepción a la que se sumarán, seguramente, diversas personalidades de la Academia cinematográfica. Cabe señalar que, después de la ultrafamosa Olivia de Havilland (una de las heroínas de “Lo que el viento se llevó”), es el sobreviviente más longevo de toda la historia de Hollywood, circunstancia que pone en evidencia la tenacidad y la disposición de lucha que siempre caracterizó la existencia una de las figuras emblemáticas de la cultura a nivel mundial.

Issur Danielovitch Demsky (tal como figura en su documento de identidad) nació en Ámsterdam, Nueva York, el 9 de diciembre de 1916, en el seno de una familia anclada en la suma pobreza, experimentando, por esta circunstancia, necesidades urgentes de todo tipo. Sus padres eran campesinos judíos, provenientes de la zona de Chavusy, en la región de Moguilev, en lo que entonces era parte del Imperio ruso y actualmente, Bielorrusia.

Abrumado por las condiciones de indigencia, el padre del actor se ganaba la vida vendiendo alimentos y madera en las calles de Ámsterdam, Nueva York, una especie de cartonero como los de los tiempos que corren. Sin embargo, como esta actividad no alcanzaba para mantener a los siete hijos, seis mujeres y un varón, Kirk tuvo que empezar a trabajar desde muy chico, puntualmente, cuando todavía iba al colegio. Aquel chico de pelo rubio vendía refrescos y dulces en la calle y también diarios. Su padre, luego, abandonó el hogar y él continuó en el trabajo permanente, aunque nunca descartó los estudios. Precisamente tuvo su primer contacto con la actuación en la escuela primaria, circunstancia que después incrementó en la escuela secundaria. En esa época se especializó en oratoria y también en debate. En consecuencia, la vocación se afianzaba, cada vez, con más fuerza.

Ese muchacho no cejaba un solo instante en el batallar de la vida cotidiana. Cuando terminó la escuela secundaria quiso matricularse en la universidad, pero su salario de aquel entonces -estaba contratado como dependiente (un rango menor a empleado)- no le alcanzaba para poder ingresar al claustro. “Persevera y triunfarás”, reza un dicho muy popular que Kirk siguió a pies juntillas, solicitándole su admisión en forma expresa al decano de la St. Lawrence University, de Nueva York. Precisamente, lo aceptaron a cambio de que trabajara allí como jardinero, para luego desenvolverse como bedel (persona que tiene a su cargo las llaves de un centro de enseñanza, cuida del mantenimiento del edificio, vigila y mantiene el orden fuera de las aulas) mientras estuviera estudiando en ese ámbito. Douglas estuvo en St. Lawrence desde 1935 hasta 1939, año en que se graduó en Letras con un muy importante título, Bachelor of Arts, equivalente al actual grado de Filosofía y Letras. Durante esos cuatro años en la universidad se especializó, por otra parte, en la lucha libre, consagrándose campeón en dos oportunidades. Su afición por el deporte y la gimnasia y su extraordinaria destreza física lo facultaron para desarrollar varios personajes arriesgados en Hollywood y caracterizarse por ser uno de los pocos actores que no recurrían a los dobles de riesgo. Siguió después apostando por el teatro de repertorio; también pasó por la radio y el teatro independiente. Se graduó, luego, como alférez en la escuela de guardamarinas. Nada le era esquivo: cada dificultad, cada escollo, constituía para él un hito de superación. Poco tiempo después fue destinado a la Unidad Antisubmarina 1139, en el océano Pacífico, donde revistó entre 1942 y 1943 como oficial de telecomunicaciones, siendo licenciado con honores al regresar a Nueva York. Después entabló relaciones y se casó con la modelo y actriz Diana Dill, a quien había conocido cuando estudiaba actuación en la Academia Americana de Arte Dramático. Contrajeron enlace el 2 de noviembre de 1943 y tuvieron dos hijos: Michael y Joel. Luego de un promisorio paso por los escenarios de Broadway, con la ayuda de Lauren Bacall y casting mediante, Kirk Douglas, tuvo la posibilidad de poner en práctica su promisorio talento en las arenas de Hollywood, protagonizando un debut impactante en el recordado filme “El extraño amor de Martha Ivers”. A partir de entonces comenzó una destacada historia de logros y aventuras.

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