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Los créditos ajustados por Unidades de Valor Adquisitivo ( UVAs) se lanzaron al mercado con un resultado exitoso, pero 24 meses después, preocupa el crecimiento de la cuota (57%), que ya alcanza a la de un crédito tradicional, y el aumento del monto adeudado (53%). Para algunos economistas, siguen siendo una opción conveniente en un país donde el acceso al hipotecario era casi imposible hasta que apareció esta línea, para otros, cada vez se demuestra más el riesgo financiero que pueden significar para las familias que lo elijan.

“Crónica” invitó a los economistas Axel Kicillof, ex ministro de Economía y diputado nacional (FpV) junto a Mara Ruiz Malec, economista; y a Martín Tetaz, economista UNPL. Dos miradas diferentes para enriquecer el debate sobre un fenómeno en la mira de los argentinos.

Atractivos por su accesibilidad para un sector de la población que hace décadas espera la oportunidad de tener la casa propia, los UVA, a pesar de que se ajustan por inflación, se convirtieron en un boom instantáneo. Pero esta semana, el analista financiero Christian Buteler dio a conocer los resultados de un seguimiento que realiza desde 2016, sobre la evolución de los créditos hipotecarios UVA y su comparación con los de un crédito tradicional (sistema francés: tasa 14% fija en pesos por tres años y luego variable).

Aquellos que obtuvieron 1 millón de pesos en 2016, hoy deben el 53% más, es decir, $1.529.466; en tanto, quienes pudieron acceder a un crédito tradicional achicaron su deuda a $979.000. Las cuotas mensuales, principal atractivo de los UVA, aumentaron 57% en 24 meses e igualaron el pago inicial de los otros préstamos.

El escenario ideal para los UVA “es que los salarios le ganen a la variación de precios, esto no ocurrió en 2016, cuando hubo pérdida de poder adquisitivo, 2017 fue un poco mejor y puede considerarse un empate y, en lo que va de 2018, todo indica que se viene un tercer año con contexto adverso”, explicó a “Crónica” Buterler. Paradójicamente, 2016 (40% de inflación y suba de salarios entre el 25 al 30% promedio) fue un año excelente para los préstamos UVA.

El mercado inmobiliario hecho ruleta

Por Axel KicillofMara Ruiz Malec, economistas

la política de vivienda de Macri sigue el mismo criterio que aplica en todos los ámbitos: “Que lo resuelva el mercado”. Pero como sabemos, el mercado no es un territorio neutral. Hay perdedores y ganadores. Y siempre los que ganan son los que tienen más poder. Antes los bancos privados daban pocos créditos hipotecarios, preferían otras inversiones menos riesgosas y más rentables ¿Qué cambió? El crédito UVA traslada todo el riesgo al comprador, al deudor, al más débil.

Y le asegura al banco una rentabilidad incluso mayor que otra inversiones especulativas. Lo que uno pide prestado se ajusta por inflación y el que debe, debe cada vez más dinero, aunque esté pagando una cuota cada vez más alta. Esto no sería un problema muy grave si pudiésemos asegurar que en los próximos 20 o 30 años nuestros ingresos van a crecer lo mismo que la inflación.

Pero si nos guiamos por lo que pasó en estos dos años de Macri, los salarios todavía no recuperaron el poder de compra de 2015. La perspectiva de volver a obtener -en caso de perderlo - un empleo estable, con salario, seguro, aguinaldo, se diluye. En este contexto hostil, el gobierno se negó a ayudar a los deudores: por ejemplo, rechazó la propuesta legislativa que impedía que las cuotas aumenten más que los salarios. Además, negó su apoyo a cualquier regulación sobre los alquileres. Y cegado por la necesidad de mostrar algún resultado positivo ante el “crecimiento” que nadie percibe, desreguló el mercado de capitales para inflar los créditos, dejando que suban los precios de las casas.

Es conocido cómo terminaron experiencias similares a gran escala, como la crisis de las subprime de 2008. No conforme, Macri desarmó el Procrear que supo generar 200.000 soluciones habitacionales. Canceló líneas y sólo creo una -en base a la UVA- de escaso éxito. El Estado debería volver a ocupar ese rol primordial, restableciendo el Procrear, trabajando para mejorar el empleo y el salario y desarrollando políticas para el bienestar de los ciudadanos antes que para la rentabilidad de los bancos. Parece que con este gobierno es mucho pedir.

La mejor política económica en 70 años

Por Martín Tetaz, economista UNLP

El economista de Yale Irvin Fisher acuñó el término “ilusión monetaria” para referirse a los errores que las personas cometían dejándose llevar por las nominalidades, en medio de procesos inflacionarios. Por supuesto, la gente, acostumbrada a las vicisitudes de una moneda que se devalúa, por lo general no festeja que hoy gana 10 veces más billetes que los que cobraba en 2008, porque todo el mundo entiende que para comprar el mismo changuito que hace diez años pagábamos $500, hoy necesitamos $5.000.

No somos más ricos. Sin embargo, esta semana los medios se hicieron eco de un cálculo efectuado por Christian Buteler, según el cual quien sacó un crédito UVA de $1.000.000 al inicio del sistema, en marzo del 2016, hoy debe $1.529.000, ignorando olímpicamente el 65% de inflación acumulada desde entonces. No es cierto que deban más plata. No son más pobres. Empecemos por lo peor para el que saca el crédito; con el sistema UVA la cuota no se licua con la inflación, como sí ocurría con los créditos tradicionales, sino que se paga siempre la misma cantidad en términos reales; siempre 1.000 ladrillos, o siempre un changuito del supermercado.

Es cierto que, en los tradicionales, eventualmente la cuota terminaba siendo muy barata, pero como el banco necesitaba cubrirse de la inflación esperada, las primeras cuotas resultaban prohibitivamente caras. Como consecuencia de ello, nadie calificaba, porque te pedían ingresos que solo tenía el 5% más rico.

Era un crédito muy lindo, pero como ocurría con los dólares de $9, no había para todos. Los UVA bajaron la cuota inicial a la mitad y, por lo tanto, permitieron que la clase media acceda masivamente, porque lo que hay que pagar cada mes es similar a un alquiler. Por supuesto, aunque hasta ahora las cuotas aumentaron menos que los salarios, puede ocurrir que algún año corran por arriba, pero la alternativa del crédito es seguir alquilando y todos sabemos que los alquileres también aumentan y muchas veces lo hacen en una proporción superior a las paritarias, o a las propias UVA, como pasó en los últimos dos años. El único riesgo real de los créditos UVA, como sucede con cualquier hipotecario del mundo, es quedarse sin trabajo.