Por Matías Resano

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Abandono: esa el palabra que utilizan los vecinos del barrio San José, de Temperley, para definir la inacción de las autoridades municipales ante sus reclamos. Inseguridad, acumulación de residuos y calles rotas son sólo un mero punteo de las muchas quejas que hasta ahora no obtienen respuesta.

Los vecinos que viven en la intersección de Erickson y Armesti, en el distrito de Lomas de Zamora, ya no saben cómo hacer para ser escuchados. La esquina es el lugar de acumulación de basura: bolsas de residuos, ramas de árboles, y restos de poda se amontonan sin que nadie haga algo al respecto.

En este sentido, el caso más emblemático es el de Ema, una mujer de 81 años que reside frente al improvisado basural. Por lo tanto, la propia anciana reconoció a “Crónica” que “vengo haciendo varios reclamos desde hace muchos años, y sólo acumulo promesas”, y agregó: “Pero ya estoy resignada; encima, cuando me quejo, me amenazan quienes arrojan basura. No puedo vivir más en medio de la mugre e, incluso, hasta dejan perros muertos”.

Andrea, otra vecina, se sumó a su reclamo de manera enfática: “Es inaceptable que la abuela Ema, quien paga todos sus impuestos, tenga que aceptar que las ratas se le crucen y se metan en su casa”.

Amenazados

Por si fuera poco, aquellos que arrojan los desechos intimidan a los vecinos que intentan evitar que lo hagan violando el espacio público y atentando contra la higiene. Así lo reveló Andrea, quien aseguró que “nos han mostrado cuchillos y armas. A las mujeres nos insultan y a los hombres los amenazan, por eso necesitamos con urgencia seguridad. Nos sentimos abandonados”.

No obstante, no es la única manifestación de inseguridad en la zona, sino que los robos están a la orden del día, facilitados por la inexistencia de alumbrado público. Al respecto, Andrea agregó: “Pedimos una garita policial porque esto es tierra de nadie, sumado a que no tenemos alumbrado público. Los chicos no pueden salir después de las 20, los comerciantes lo padecen y esto es como un pozo ciego porque los móviles no pasan”.

Un tercer motivo de reclamo radica en el mal estado de la calle Erickson, entre Armesti y Dinamarca, tramo que no ha sido pavimentado a pesar de una disposición del Concejo Deliberante de julio de 2010. En consecuencia, Estela, otra de las vecinas, dejó en claro que “el municipio no se ocupa de nosotros”.

Un testimonio que da cuenta de otras carencias e irregularidades que no han sido resueltas por los representantes del distrito hasta el momento, como la existencia de un frigorífico, que implica otro factor contaminante.

“Habían prohibido que continúe con su actividad, pero las autoridades le permiten que siga trabajando”, dijo Andrea. Pero la lista de reclamos no termina allí: existe, en el lugar, una cementerio de automóviles que no sólo daña el medio ambiente, sino que es una amenaza de una potencial explosión de los tanques de nafta y gas, que ponen en peligro la vida de los vecinos.