Por Matías Resano 
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“Ya me conformo solamente con escucharla”, remarcó, entre lágrimas, el papá de una niña de tan sólo 10 años, a quien vio por últimas vez a fines de 2015 y desde entonces no tiene conocimiento respecto de su paradero. El hombre cuenta con la tenencia de su hija, quien se encuentra con su madre, que a pesar del fallo, escapó con la menor y en dos años jamás se presentó a la justicia, profundizando la angustia del papá.

Por lo tanto, este exige un avance en la disputa judicial y al mismo tiempo ruega porque su niña se encuentre en buen estado, ante la incertidumbre de no existir indicio alguno sobre ella y su madre. En febrero de 2012 tuvo lugar la primera situación en la cual Ulises De Nigris fue separado a la fuerza de su hija Sol, de 10 años.

Al respecto, el progenitor relató a Crónica que “la mamá se fue de mi casa, sin pelea de por medio, porque se había comprado una propiedad a 7 cuadras. Pero acordamos un régimen de visitas que se cumplió durante 3 años, hasta que no la vi más”.

Al mismo tiempo, el 27 de mayo de ese año, las autoridades judiciales de turno le otorgaron a De Nigris la tenencia de la pequeña, quien en ese momento se hallaba en la provincia de Jujuy junto su madre. No obstante, gracias a la medida judicial, viajó a territorio jujeño y retornó con ambas a la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, el 8 de agosto de 2014 la mujer escapó con la menor nuevamente a su lugar de origen y simultáneamente acude a la dependencia judicial local exigiendo la restitución de la tenencia. Posteriormente, “el 24 de noviembre de 2015 la volví a ver después de 15 meses y la noté en estado deplorable. Los peritos psicólogos advirtieron signos de maltrato. Por eso la justicia me confi rmó la titularidad de la nena pero cometen un error porque la enviaron a ella con la mamá a buscar la ropa y volvieron a desaparecer”, agregó De Nigris.

A partir de entonces, pasaron 27 meses, como el mismo padre detalló, y por esta razón, este expresó que “ya no sé a quién recurrir para reencontrarme con mi hija, que sé que está mal. Ya no sé que le puede estar pasando a ella, ruego cada día que esté bien”. A su vez, con marcada desolación y angustia, el hombre manifestó que “lo único que quiero saber es si está viva y bien. Hasta me conformo con solamente escucharla”. Bajo este testimonio, Ulises clama por una mayor intervención de las autoridades judiciales a cargo de la causa.