E s impresionante lo que pasó. Los mismos médicos están sorprendidos con mi recuperación". El testimonio pertenece a Matías Proverbio, un joven que debió someterse a un trasplante bipulmonar y a otro hepático, el primero que se realizó no sólo en el país, sino en Latinoamérica.

El 12 de diciembre pasado, Matías, de 19 años, y luego de dos años de espera, pudo ser operado. Cuando sólo tenía 16 años le diagnosticaron un cuadro de fibrosis quística, que posteriormente desencadenó en una bronquiectasia y cirrosis crónica. Doce meses después, las autoridades médicas de la Fundación Favaloro, donde llevó a cabo su tratamiento, le informaron que el trasplante era su única opción.

Al respecto, Zulma, mamá del adolescente, señaló a Crónica que "fue una lucha muy dura, porque los doctores nos decían que no había otra salida que el trasplante porque corría riesgo su vida, pero de todas formas nos advertían respecto de la operación porque también era peligrosa".

Finalmente, mientras Matías regresaba al centro de salud para una nueva internación, cosa que ocurría cada 15 días, apareció el donante en el momento más apremiante. Al respecto, su mamá reconoció que "mi hijo es un guerrero de la vida, porque nunca bajó los brazos, pero en los últimos tiempos estaba cansado".

Emergencia nacional
Justamente, su caso fue designado de emergencia nacional durante sus estadías en el recinto sanitario. En ese tiempo, Matías permanecía conectado a un tubo de oxígeno y, en consecuencia, "no conoció una cancha, un boliche, ni un shopping, estaba alejado de todo porque no quería salir con el aparato. Él sufrió mucho", recalcó su madre.

No obstante, una familia decidió donar los órganos de su hijo, recientemente fallecido, para que mejore su calidad de vida el joven oriundo de Gerli. La propia mamá de Proverbio reveló que "sabemos que era un chico de Formosa, de 20 años. Pero no tenemos más información, porque sus familiares prefirieron el anonimato".

A su vez, la mujer dejó en claro que "aunque no sepa nada de ellos, les estoy eternamente agradecida a esos padres y quiero decirles que se queden tranquilos, porque su hijo está dentro del mío y ahora tengo dos ángeles para cuidar". Por si fuera poco, a menos de un mes de haber sido sometido a semejante cirugía, Matías superó ampliamente las expectativas de los médicos que intervinieron en la operación.

Feliz y sorprendido por su propia evolución, Matías confesó: "No lo puedo creer. Ahora tengo una vida normal". Y luego dio rienda suelta a sus deseos más profundos, aquellos que su enfermedad supo opacar en algunas oportunidades: "Quiero estudiar criminología", dijo feliz.