Víctor Bardeci y Rita Merlo son jubilados y desde hace ocho años fabrican juguetes para niños carenciados de todo el país. Viven en Vicente López y juntos formaron Unidos para Ayudar, una ONG que busca plasmar un mensaje en la sociedad a través de una incansable cooperación con los sectores más vulnerables.

En 2009, Víctor colaboraba en el Banco de Alimentos de Vicente López, donde clasificaba comida junto a otros voluntarios, que luego destinaban a diversos comedores. Allí se topó con una cruda realidad: la necesidad de los más chicos.

“Al ver que muchos nenes y nenas que se acercaban no tenían nada con qué jugar, apenas unas hojas usadas y algunos lápices para dibujar, le dije a mi señora que me iba a poner a hacer autitos de carreras, caballitos, trenes y juegos de mesa para ellos”, señala a Crónica el hombre, que junto a su compañera de vida, sueña con una Argentina más justa y equitativa. Por eso, ella también se sumó a la iniciativa y con sus agujas comenzó a crear muñecas.

Como Pinocho tuvo a su Geppetto, más de 8 mil juguetes existen hoy gracias a las manos de estos abuelos, que día tras día son capaces de llevar alegría a los más pequeños. “Llevamos fabricados más de ocho mil juguetes en ocho años. Empezamos repartiendo por los comedores de la zona. Pero hoy en día enviamos a todos lados”, aclara Víctor. Y agrega: “Favaloro decía que tenemos que devolverle a la sociedad lo que la sociedad nos dio. Yo fui a la escuela pública y la escuela pública alguien me la pagó. Entonces todo esto es una forma de devolver esa enseñanza”. Desde UPA (Unidos para Ayudar), la organización sin fines de lucro que ambos fundaron con el fin de apoyar a los niños más humildes, también pretenden inculcarles la educación. “Tenemos libros para que los chiquitos aprendan a leer. Y dictamos una serie de talleres gratuitos, donde yo explico cómo se hacen los trabajos con madera y mi señora, por su parte, enseña a coser y a tejer”, cuenta y expresa su deseo de incorporar nuevos cursos a futuro.

Víctor, de 82 años, se dedica a las cuestiones de madera fibrofacil y pintura. Mientras que Rita, de 84, cose y teje muñecas de tela con el amor de una abuela. “Todo comienza en el taller de nuestra casa”, dicen orgullosos, al saber que sus juguetes dan felicidad a los niños.