Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Más de 300 chicos corren peligro de perder su merienda diaria provista por la organización solidaria “Jóvenes por Siempre”, de la localidad bonaerense de San Miguel, porque justamente ésta no cuenta con la mercadería suficiente para abastecerlos. A pesar del esfuerzo admirable de los impulsores del establecimiento benéfico para recolectar bienes de primera necesidad por sus propios recursos y la ayuda de allegados, puesto que las autoridades municipales dan la espalda a tan admirable obra, sin brindarles un mínimo de los suministros que requieren para alimentar a niños de bajos recursos.

Una década de sacrificios motorizado por las necesidades de los más pequeños y por su incansable afán de aportar un granito de arena, no sólo para asistirlos en materia alimenticia, sino para transmitirles las esperanzas de salir adelante, es la que lleva adelante “Jóvenes por Siempre”, un merendero que funciona en el barrio Mitre, de la localidad bonaerense de San Miguel, pero que además les abre sus puertas a niños de las zonas aledañas de Trujuy, Polo y Saro, alcanzando un total de 350 asistentes en forma diaria, que comienzan a arribar poco después de las 17, para disfrutar de una gustosa merienda como asimismo participar de actividades culturales, educativas y deportivas, puesto que allí también se llevan a cabo las clases de apoyo escolar y de taekwondo, principalmente, gracias al voluntariado de profesores en ambas áreas.

En este sentido, Érica, mentora de la interesante propuesta, señaló a Crónica que “la idea nuestra es ayudar a los vecinos, sobre todo a los más chiquitos, a quienes además de darle una copa de leche, queremos que vean una cosa buena y diferente de la realidad a la que están acostumbrados vivir por diferentes razones”.

Una misión ejemplar pero a la vez compleja dado que “la situación está cada vez más difícil”, reflejó la joven en referencia a las posibilidades de juntar leche, galletitas y prendas de vestir a través de las ferias americanas y las colectas mensuales, que permitan satisfacer a los menores que concurren al merendero.

Al respecto, su ideóloga remarcó que “no vamos a bajar los brazos porque no los podemos dejar a los pibes sin nada, no está en nuestras cabezas decirles: ‘No alcanza’”. Un panorama que se agrava aún más ante la falta de respuestas de las autoridades del Municipio de San Miguel, principalmente en la provisión de leche en polvo, en razón de que “nunca pudimos concretar nada con ellos y no sabemos por qué. Nos pidieron un carácter legal, que nos llevó cinco años de trámites y cuando obtuvimos los papeles nos dijeron que nosotros salgamos a pedir a las empresas”.

Por estas razones, la entidad necesita una colaboración que puede acercarse al propio establecimiento situado en Albarracín 389, o mediante el Facebook “Jóvenes por Siempre”.

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