Por Matías Resano 
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En el barrio Altos de Podestá, en el partido de Tres de Febrero, los vecinos reclaman seguridad ante la ola de hechos delictivos de la que son víctimas. A pesar de sus quejas, las autoridades municipales no les ofrecen respuesta alguna y la situación ya se torna desesperante. "Pedimos a la intendencia que nos considere como un barrio más del distrito", dijeron.

"Queremos que vuelva a ser una zona tranquila", señaló Pamela, en diálogo con Crónica. La mujer es vecina del barrio Altos de Podestá que se conformó en 1997, mediante un plan de viviendas que culminó a principios de 2016 con las últimas construcciones. La zona cuenta con dos accesos principales: uno por la avenida Márquez y el segundo, por la calle Firpo, justamente en esta última se encuentra el foco de los reclamos de los habitantes.

En este sentido, Pamela reveló que "hemos presentado varios proyectos para que uno de los ingresos sea por la calle Florida porque Firpo es muy peligroso, por allí entran los delincuentes", explicó. Y es que, lindante al barrio, se encuentra el cementerio y, junto a él, un asentamiento donde se esconden los ladrones que saquean las viviendas.

Modificar la entrada implicaría, en algún punto, una manera de obstaculizar el ingreso y luego la huida de los ladrones y les traería, al menos, un poco de tranquilidad.

A la buena de Dios
A partir de esto, entonces, el reclamo de los vecinos consiste en una mayor presencia policial en la zona, a fin de que puedan ponerle freno a la ola de robos de la que son víctimas. Sucede que, hasta el momento, en Altos de Podestá sólo disponen de seguridad privada, contratada por los propios vecinos y que no cuenta con los instrumentos suficientes para afrontar los delitos: en efecto, sólo se limitan a dar alerta al personal policial.

En la práctica, los vecinos están a la buena de Dios en lo que a seguridad se refiere. "Al principio se trataba de hechos menores, como la sustracción de bicicletas o de los objetos que dejaban los vecinos en las puertas de su casa. Pero el último año se agravó, especialmente en los últimos meses se repiten los robos a las casas en horarios en los que no se encuentran sus moradores y se llevan todo, absolutamente todo lo que hay en ellas", agregó Pamela.

Ante semejante situación, la vecina dejó en claro que "necesitamos que el municipio nos dé una solución".

Otros reclamos
No obstante, Pamela aseguró que los reclamos del barrio no se limitan pura y exclusivamente a una cuestión de inseguridad. "Exigimos mejoras edilicias, por ejemplo, en los espacios verdes que terminan siendo cualquier cosa porque nunca se hizo lo que habían dicho de hacer". En este aspecto, la mujer detalló que "tenemos en el barrio una plazoleta que iba a funcionar como plaza y hoy es depositario de basura", ejemplificó.

A su vez, el control del tránsito y el estado de las calles integran la larga lista de pedidos de los vecinos a los responsables del municipio, manifestando que "lo poco que se hizo acá, lo hicimos nosotros con nuestro esfuerzo y ante la inacción de las autoridades", reconoce, no sin amargura, Pamela.

Sin embargo, en lo que a materia de seguridad se refiere, la buena voluntad de los vecinos no es suficiente y necesita de una decisión política capaz de ponerle fin a la ola de delitos que padecen.