El caso que atañe al Hospital Garrahan disparó la incertidumbre y preocupación general, luego de que se difundiera un informe en el que se esgrimen las razones para negarle el trasplante que necesitaba para vivir a Fernando Almeida, un adolescente correntino que padecía una miocardiopatía dilatada por influenza B.

Tras ser diagnosticado, el joven correntino fue derivado del hospital Juan Pablo II de la capital correntina al prestigioso centro médico para comenzar un tratamiento que le permitiese recibir un trasplante de corazón. El pequeño estuvo internado casi dos semanas hasta que la cúpula médica resolvió que no reunía los criterios para ingresar en la lista de trasplante cardíaco del INCUCAI, de acuerdo al análisis del diagnóstico, evolución y antecedentes familiares.

Pero su situación cobró notoriedad cuando trascendió una versión que indicaba que la necesaria operación fue negada por la condición social de la familia. Algunos interpretaron que no era posible por el estatus económico. Sin embargo, desde el seno familiar del joven esto fue desmentido. La propia madre de Fernando negó el rumor, aseverando que su hijo no puede recibir un nuevo órgano por su "condición física".

"Los médicos me dijeron que Fernando no estaba en condiciones de soportar el trasplante. Me dijeron que por la droga que tiene que recibir, su riñón y el hígado no van a aguantar", contó María Elena en diálogo con Sudamericana tiempo atrás. Su físico no reúne las funciones para sobrellevar la intervención: "Me dijeron que después del trasplante debería recibir una droga muy fuerte y su cuerpo no va a resistir", confesó la madre.

El adolescente retornó junto a su madre a su provincia natal y este domingo por la noche finalmente falleció.