Por Francisco Nutti
@FranNutti

Nelson Bravo se desempeñaba como cuidador de caballos bajo condiciones muy precarias en la estancia y club de polo Puesto Viejo, en Cañuelas, cuando el 30 de septiembre de 2017 tuvo un accidente, mientras cargaba avena, con una máquina que le amputó el brazo derecho. Una medida cautelar condenó a los empleadores a pagarle la prótesis y el tratamiento de kinesiología, pero hasta el día de hoy no cumplieron.

Nelson Castro es padre de dos niños pequeños

“Esto marcó un antes y un después en mi vida, pero tengo que lucharla por mi familia”, explicó en diálogo con Crónica el hombre, quien entre lágrimas, detalló: “Tengo dos hijos, un nene de cuatro y una nena de un año y cuatro meses, a quienes no les puedo ni atar los cordones. El más grande me pregunta todos los días qué me pasó y yo le tengo que hacer chistes. Pero él sabe que me agarró una máquina trabajando”.

Actualmente, Bravo -que reside en una humilde casilla- suele despertarse bien temprano por la mañana para realizar changas, salir a cartonear o juntar chatarras junto con un vecino, quien lo ayuda con un carrito. “Es angustiante, los pocos pesos que juntás son para comer. Y al otro día lo mismo. Además, el brazo que perdí era el hábil, por lo tanto no puedo hacer mucho”, explicó y agregó: “El lugar donde vivo la vez pasada se me inundó y todavía siento la humedad. Duermo así con los chicos. Necesito una prótesis urgente para poder adaptarme más, para hacer algunas cosas que me hacen falta. Para estar con mis hijos y agarrarlos a úpa”.

Una maquina le apuntó el brazo derecho

“Estoy pasando por un momento económico complicado. Hay días que me levanto y no tengo para darles un pedazo de pan a mis hijos. Tengo que pedirle a mi papá o a mi mamá para ver si les puedo comprar un pan. Por eso, necesito ayuda. Y siento que los dueños del campo me dejaron tirado, como un perro. Tienen plata pero no valés nada. Si Dios quiere, me va a ayudar o, si no, voy a seguir siendo pobre”, finalizó entristecido.

Nicolás Schick, abogado del damnificado, expresó: “Hay una realidad, y es que mi cliente estaba en negro. No tenía ART, no tenía obra social, trabajaba sin estar registrado. Luego del accidente se inició una acción judicial en donde estamos luchando contra tres estudios jurídicos distintos. Ganamos una medida cautelar para obtener una prótesis alemana, que ya está diseñada exclusivamente para él pero la empresa no la paga. Vale 8 millones de pesos y él la necesita para rearmar su vida”.

Puesto Viejo, tal como lo indica su sitio web, está destinado a la organización de eventos sociales y corporativos, casamientos, vacaciones, actividades deportivas, con servicios de hotelería y gastronómicos.

“Estamos hablando un club de polo que además tiene posibilidades de alojamientos cobran en dólares. El principal responsable es un inglés, Jeremy Baker, y las sociedades propietarias son Londres And Baires SRL y Ancien Poste SA. Allí tienen un predio enorme que lo están subdividiendo y lo están vendiendo como lotes para construir viviendas. Entonces, no vemos que no tengan recursos para responder. El dueño jamás dio la cara, nunca apareció en las audiencias. Esto lo va a tener que pagar y punto”, finalizó el letrado.

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