" Martes 13, no te cases ni te embarques!", es la frase tradicional que se repite cada vez que el calendario marca coincidencia entre el temido número y el día de la semana.

El feriado de Carnaval achicó la ecuación y dejó sólo la posibilidad de tentar a la suerte para aquellos que se embarcaban. En la terminal de ferrys de Retiro, cientos de pasajeros fueron y vinieron desde Uruguay para disfrutar el fin de semana largo, y en el resplandor de su rostro por el merecido descanso, la mayoría de ellos aseguró que no hacía caso de las  supersticiones.

"Me parece que esto forma parte de las creencias de algunas personas, que no quiere decir que esté mal. Pero nosotros viajamos mucho y no nos fijamos jamás en las fechas. En nuestro caso, el viaje estaba pactado para el 12, pero hubo una complicación y pasó para el 13, por lo que no elegimos la fecha, pero nos da lo mismo", dijo categórica Fabiana, que esperaba para abordar junto a sus hijos.

Lo cierto es que, costumbre o superstición, hay países en el mundo donde el número 13 es sinónimo de mala suerte y se lo toman muy a pecho. En efecto, en Estados Unidos, las compañías constructoras diseñan edificios sin el piso 13, es decir, saltan del 12 al 14, y en algunas aerolíneas lo que suele pasar es que se omite la fila 13 por temor a los accidentes aéreos. En el fútbol, en tanto, hay planteles que no usan este número, o el 17, otro de los apuntados como "maléficos".

Según los eruditos del tema, la aversión al número 13 recibe el nombre de trezidavomartiofobia o, para explicarlo en castellano, es la fobia al número 13. Valija en mano, Margarita aseguró: "No creo para nada en estas cosas, cuando algo te va a pasar, te ocurre y punto. Si bien no me casé un martes 13, he viajado anteriormente en esta fecha a otros sitios y hasta el momento no me pasó nada. De todas maneras, hay que respetar a aquellos que lo creen".