Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

"Pensé en prenderme fuego porque nadie me ayuda", reflejó en forma desgarradora Nelson Sanabria, un artesano discapacitado que fue destinatario de sucesivas promesas por parte de las autoridades de General Pueyrredón, que sólo quedaron en palabras.  Nelson pinta mandalas con los muñones de sus brazos, ya que perdió sus extremidades inferiores y superiores en un accidente laboral.

Sin embargo, para poder trabajar necesita un puesto en una feria municipal que debe ser autorizado y provisto por las autoridades de la ciudad de Mar del Plata. Algo que espera desde hace un año, cuando los responsables del área realizaron un "compromiso exitoso" que incluía, además, un transporte privado para movilizarse y un subsidio de 1.500 pesos para el pago de su alquiler, que le adeudan desde octubre pasado.

"Hace un año tuve una reunión con el intendente (Carlos) Arroyo. Se mostró amable y me prometió que me iba a conseguir una vivienda y que me pondría un policía al lado de mi puesto en la Catedral, mientras él me tramitaba otro en la feria de la diagonal. Pero no obtuve nada de eso", contó en diálogo con Crónica.

Volver a empezar

Hace 11 años Sanabria se electrocutó cuando se desempeñaba en una obra en construcción, y como consecuencia de aquel accidente le amputaron parte de sus brazos y sus piernas. Por lo tanto, mientras aguarda por la indemnización correspondiente, se gana la vida pintando mandalas, emprendimiento que conoció a través de su esposa.

Por lo tanto, para mantener a resguardo su material solicitó un lugar techado en una de las exposiciones municipales de artesanías de Mar del Plata. Sin embargo, ante las demoras de las autoridades, el pintor vende su producción en las inmediaciones de la Catedral, a la intemperie y sin seguridad.

A un año de haber recibido aquella promesa de la jefatura municipal, el propio artesano reconoció que "estoy muy bajoneado. Hasta pensé en ir al Obelisco y prenderme fuego porque pasé por todas y nadie me ayuda, me siento marginado". Ante tan dramática situación, Nelson asegura que sólo quiere que "el intendente me reciba nuevamente y me diga si me podrá ayudar o no".

Sólo de esa forma sabrá a qué atenerse y buscará otras puertas para recibir aquello que necesita con urgencia. En tanto, los apremios económicos lo acechan cada vez más, dado que al trabajar sin resguardo alguno debe suspender su actividad cuando los factores climáticos son adversos, lo cual impacta en su bolsillo, y con su pensión por discapacidad no puede solventar sus gastos.